miércoles, 19 de diciembre de 2012



Estoy tocando el amor con las manos frías.
Estamos tocando el amor con las manos frías.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Terriblemente descalza



Tengo ojeras y los pies descalzos. Una rutina pintada de colores. Guardo un clip y una canción triste en los bolsillos. Las palabras que nunca te dije, y una maraña de sentimientos contenidos. Un tic nervioso en la nariz. Tengo desequilibrios en los zapatos y unas ganas de correr que atropellan. Días de sol escondidos bajo el sombrero para cuando el cielo diga de romper a llorar...o a reír. Guardo todo lo bueno y todo lo malo. Guardo en una lista todo lo que no hago y me prometo hacer. Tengo desvaríos, canciones y siempre sueño. Tengo de todo. Tengo vacíos imposibles de llenar. Luces, ventanas al sol y tristezas que tumbarían del miedo. Las paredes llenas de seres inventados tan reales como lo que te cuento. Una cuerda donde tender alegrías y penas, un paraíso escondido y pocas ganas de querer necesitarte. Me queda el olor a café y un silencio que me pertenece hoy. Atesoro en una botella todos los últimos suspiros de cada orgasmo del último amor. Tengo los pies desnudos y es casi invierno.
Y hace frío.
Estoy terriblemente descalza.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Princesas de quita y pon

Más guapa que cualquiera y tuve la suerte precisamente yo.
Tú que me enseñaste a fuerza de besos la desgana de vivir. Contigo aprendí a besar sin querer y a tomarme la cerveza cuando me apetecía vino. Me enseñaste a olvidarme de los bailes en la calle a las tres de la madrugada, a pagar los recibos de luz, a comer cocido todos los días y ducharme cuando debía. Los domingos hacía la cama y me ponía guapa para ir a misa. 'Follemos y no te olvides de apagar la luz, cariño'. Cierto día me di cuenta de que mi vida y las vidas perfectas que solían contar los libros de psicología no se diferenciaban tanto. Después de todo, yo también me merecía una vida perfecta. 

Éramos una magnífica pareja, de esas que se besan en el portal mientras las vecinas criticaban. Todo se volvía catastróficamente normal, tan normal que hasta yo me lo empecé a creer. Los domingos tocaba escena de sofá que terminaba en la cama. Yo no sé si respiraba. En momentos de lucidez, mientras volvía del trabajo a casa, analizaba el día y pensaba que me moría. Qué susto. Y a decir verdad lo teníamos todo. No podría haberle pedido más a los besos de su boca, las manos que me tocaban, y las sonrisas que me robaba alguna vez. Pero en cuanto me descuidaba se me olvidaba el corazón en cualquier esquina dormido. Yo ya no lograba respirar más que una planta de invernadero. 

Y ante mi falta de oxígeno rompí con todo y decidí salir a romper las ventanas. Busqué el teléfono de la chica del veintitrés, esa que conseguía hacerme bailar. Me descalzé los pies para sentir las cicatrices. Para sentir que aún sentía. Esperé a que llegaran las tres de la madrugada. Bajé a la calle y me lanzé a la pista de baile. Los vecinos miraban asustados y otros me acompañaron al festival. Volvieron los olores a verbenas y las primaveras al sol. Llegaron las borracheras y el sentido de respirar.

Que susto, casi me muero.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Leonas heridas


Malherida. Dos flechas certeras le han cruzado la columna vertebral y la llenan de impotencia. Los chorros de sangre manan de las heridas. Sus patas traseras se han inmovilizado y las arrastra inertes por el suelo, mientras su mitad delantera está viva todavía. Las patas están tensas, se separan, intentando mantener por un instante la altiva dignidad. El hocico ruge en un gesto eterno. La leona está a punto de morir. Lo intuimos. Pero admirad, también, su orgullo y su valentía. Los ojos se están poniendo blancos y se fijan en un punto impreciso del horizonte.
La leona ruge, no de dolor, sino de rabia, dispuesta aún, con el medio cuerpo que le queda, a despedazar a quien se ponga a su alcance. Ella, la reina de la estepa, muere como una reina, sin despertar compasión ni desearla.



 Sabed que la muerte no me impresiona.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Noviembre dulce

Olores pasados mojan las aceras de las calles de París. La luna sigue mirando de reojo a los locos que no han dejado de bailar. Es de noche y la ropa sigue tendida en la azotea donde un día perdimos la cabeza. Las luces de los bares y casas dan color a este paisaje que parece pintado. Descansa la bohemia en los ojos de dos vagabundos que piden poesía para comer.
Recuérdame cuando la inspiración desfallezca, búscame en cualquier lado donde la cordura muera.
Si te cansas, algún dia, siempre es noviembre.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Cuenta conmigo





Si quisieras quererme
dejaría de fumar
y me haría vegetariano.
Si durmieras conmigo
dormirían menos tristes
las palmas de mis manos.
Y si los buenos chicos te atosigan
y buscas tipos duros
Fingiré ser el malo que castiga
con besos de cianuro.



Si buscas alguien que te trate mal
cuenta conmigo
Si quieres guerra, guardo un arsenal
bajo el ombligo
Y si se trata de tratarte bien
mejor que un millonario sin dinero
Olvídate de chulos todo a cien
Por ti seré un perfecto caballero.



Si me abrieras tu falda de lunares
Y me pidieras que me cuide un poco,
haría footing por los boulevares
con chándal y a lo loco.
Y si es mejor quererte sin permiso
con rabia y al contado
Yo te querré, como jamás te quiso
quién más te haya marcado.



Si buscas alguien que te trate mal
cuenta conmigo.
Yo nunca tuve una mujer fatal,
ni tu un amigo.
Y si se trata de tratarte bien,
mejor que un Lord con pantalón de cuero
Olvídate de chulos todo a cien
Por ti seré un perfecto caballero



Si quieres un maldito perdedor
que humille y que malquiera,
ponme un pisito y yo seré el peor
cabrón de tu escalera.
Y si te ponen los matices de mi lado femenino
por ti comulgaré en misa de diez
con ruedas de molino.



Si buscas alguien que te trate mal,
cuenta conmigo.
Yo nunca tuve una mujer fatal
ni tu un amigo.
Y si se trata de tratarte bien,
mejor que un casanova con liguero
Olvídate de chulos todo a cien
Por ti seré un perfecto caballero.

martes, 4 de diciembre de 2012

Expira

 
La he visto deshacerse. Encogida en un rincón retorciéndose mientras lloraba. Tengo su imagen grabada en la cabeza, acurrucada como un feto. La he visto menguar, apagarse. Me dice que se ha secao de tanto llorar; y aún así, algún raro día, se que aún llora. La he visto deshacerse, volverse frágil y romperse con el simple roze del aire. Cerraba los ojos y el mundo le temblaba. Días infumables que le has dao, consumida hasta los huesos. Ahora no, ahora no se te ocurra... Hachís, heroína, nicotina, ¿cuánto le has dao? ¿cuánto le has quitao?
El cigarro en la mano se tambaleaba, el café ardía.
No suspires más. Ya llora la luna.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Caminos que no llevan a Roma



Me empujó para entrar en aquel antro decorado con neones y luces rojas. 'Este no es sitio para princesas'. Conseguí llevar los tacones hasta el final de la barra. Noté como alguna mirada me atravesaba el vestido. Y mientras me contabas tus tesis doctorales de cama yo me terminaba la botella. Comenzaste a acechar donde no debías, especulando sobre chicas de ciudad. 'Todas no son como yo'. Tú sonreías. A decir verdad nunca me excitó saber dónde terminaban ese tipo de noches... Agárrame de la mano, vamos a volar. Me engañé a mi misma, sabía que lo haría. Las luces de neón seguían encendidas, casi tanto como sus manos en mi cintura. 

No sirvo para esta vida tan perra sin seguros a terceros y amores civilizados. Pero...perdóname si te digo que no sé reconocerlo los fines de semana entre tus piernas, poniéndome tan perra. Con aires de musa te apartabas el pelo sin saber que unos ojos andaban detrás de tu nuca. Me clavé en aquella silla...no más miradas, por favor. Ardía tu cigarro mientras se calentaba mi wiskhy, ví acercarse la tormenta mientras tú seguías con tus soliloquios. No querías ver que yo estaba borracha y te intuía doble. O eso o había alguien más alli...¿Qué haremos ahora con Aquiles sin talón? Sin Sodoma ni Gomorra, sin tangos que van a desembocar al mar Muerto de tu boca. Esa noche no me fui contigo...No entré ni si quiera a aquel antro contigo.  


Me niego a no arder en este baile. 
Ya te lo avisé...