martes, 28 de julio de 2015

Estación de penitencia

Arrastro años, dudas, momentos y silencios. 
Arrastro con ser inevitablemente yo
china en el zapato, 
amapola entre trigales.
A veces necesaria, 
otras inoportuna e impertinente. 
Tenaz.
Buscona.
Pagana y arbitraria, como diría Sabina.
Ciega por llegar a mi destino
para después 
abandonar.

A veces quiero quitarme todas las capas de piel,
a veces deseo ser otra mujer,
con otro nombre,
otro cuerpo,
otros errores que no sean los míos,
para remendar cada descosío,
capaz de correr lejos,
mu lejos
pa poder volver
siempre que quiera.
Pa poder volver 
en paz.

Pero no puedo.
Pero soy yo.
Inevitablemente llevo en mi nombre 
todo eso que arrastro.

A veces una palabra
algunos días me golpea la nuca.

Culpa.


Pájaro negro, ¿al árbol, a qué vienes?
Pájaro negro, ¿al sueño, a que vienes?
¿Y a mi corazón enfermo y sufriente?
Tenebroso pensamiento, a anidar vienes.
¡Ah juventud!, ¡ah primavera!, cuán verde eres.
Allá donde anide, nada habrá floreciente.

jueves, 23 de julio de 2015

Lo mejor

Ni tus piernas
ni tu culo. 
Lo mejor de ti no son tus labios de golosina, 
ni tus pezones redondos como girasoles.  
Ni tan siquiera tu ombligo que forma mi patria. 
Qué bueno pintarme relojes en la muñeca para inventarme el tiempo, para poder perderlo, estirarlo,
convertirlo en oro: dártelo.
Los ojos que me miran con sosiego son los mismos que me ven muerta de ti, amor,
vencida, desnuda y mujer. 
Porque a la tercera va la vencida, y yo quise ser la primera, que engañases a la segunda conmigo, y sentirme tocada, y hundida, si era en ti.
Mejor es verme de niña buena con los zapatos sucios de jugar. 
Soltando flores por la boca, dragones que lejos de destrozar, solo quieren lamer la cara. 
Sentirme pez en la cama. Anuncio de compresas. 
Lo mejor es verte reír cuando no toca reír, arrastrarme contigo a la risa y a un mundo de marionetas. 
Mejor aún es darme cuenta de que llevas un rato cantando, 
de que la sonrisa te ha crecido dos besos más desde que llegué. 
Sentirme escaparate al ir contigo de la mano.
Darle cuatro patadas a la tristeza. 
Escupir por fin el daño y la anestesia de los días sin estar, 
y con ello todos los fantasmas del pasado.

Todavía hoy entretenerme pensándote, 
         salir por la puerta grande de los orgasmos con las piernas sobre tus hombros, 
                           follarte como si fueras de otra, y quererte sabiéndote mía.



sábado, 18 de julio de 2015

"Creo que simplemente es eso, deberíamos volver a tocarnos, volver a dejar a la ópera a la altura del chapurreo con nuestros gemidos, retomar el solo de batería que siempre hizo tu corazón con el mío.

Si, por si acaso a algún idiota se le ocurre romperte el corazón antes de que yo lo haga. Que el orgullo y la rabia sean nuestra bandera, que más da mientras enredemos las piernas en ella, no todas las guerras acaban a tiros.

Tendríamos que reconocernos méritos, por llegar a insultarnos tanto como a adorarnos. Tendríamos que marcarnos, si como putos animales. Que cada ingrato que te toque sepa que perteneces a las cuatro patas de mi cama, a los cinco dedos de mi mano, a los siete días de mi semana, a mi.

Tendríamos que matarnos a besos y no a distancia, hay un camino ardiendo desde todo lo que te digo a lo que te diría; Hay años luz entre todo lo que te odio y lo que te querría...

Tendríamos que salir a encontrarnos, esta misma noche."

sábado, 11 de julio de 2015

Al final de la noche solo me quedaba tu risa.
Imaginarla, tal vez.
La música alta, el amor al arte y cualquier excusa.
Después tú. Tan tildada. Tan pausada. 
Abriendo e s p a c i o s cognitivos atemporales.
Abriendo lo que se te antoja, menos la boca para decir palabras grandes.
Hago chas y aparezco a tu lado.
Hago chas y lo estropeas.
Hago chas y cierro esto.



miércoles, 1 de julio de 2015

Prolongación de ti

Te vi a penas por unos segundos en una prolongación de ti.
De todas tus esquinas sin retorno.
El pelo corto entrelazándose entre mis dedos.
Tus sonrisas poliédricas desdibujando mis duros vértices. 
Te vi a penas.



Eso es

Vivir sin pasión es como caminar borracho.
Uno vaga de un lado a otro errante sin saber bien adónde ir.
Cuando no se siente pasión por nada, se come por comer, se duerme por gastar tiempo y se ríe por reír.
Se hace común el titubeo a la hora de hablar en voz alta,
más aún la vacilación en el cruzarse caminando con alguien, 
ir para el mismo lado que el otro y finalmente, chocar.
De lejos se nos ve venir a los que estamos perdidos. Claro.

Sin embargo, hablarle de pasión a alguien que quizás nunca la ha conocido más que en telenovela sería como explicarle a un mendigo el sabor del caviar, y lo feliz que este se deshace en el paladar.
Una banalidad.
Qué bueno saberse para algo.
Terminar en una explosión de euforia con dolor de espalda tras haberlo conseguido.
Hablar en voz alta sabiéndose para algo, aunque se titubee.
Caminar sin saber muy bien la dirección pero con zapatos fijos.
Un beso en la frente cuando se tiene ganas de llorar. 
Y por supuesto un trozo de pan caliente en los bolsillos
para cuando el espíritu desvanece.
Eso es la pasión.