Arrastro con ser inevitablemente yo
china en el zapato,
amapola entre trigales.
A veces necesaria,
otras inoportuna e impertinente.
Tenaz.
Buscona.
Pagana y arbitraria, como diría Sabina.
Ciega por llegar a mi destino
para después
abandonar.
A veces quiero quitarme todas las capas de piel,
a veces deseo ser otra mujer,
con otro nombre,
otro cuerpo,
otros errores que no sean los míos,
para remendar cada descosío,
capaz de correr lejos,
mu lejos
pa poder volver
siempre que quiera.
Pa poder volver
en paz.
Pero no puedo.
Pero soy yo.
Inevitablemente llevo en mi nombre
todo eso que arrastro.
A veces una palabra
algunos días me golpea la nuca.
Culpa.
Pájaro negro, ¿al árbol, a qué vienes?
Pájaro negro, ¿al sueño, a que vienes?
¿Y a mi corazón enfermo y sufriente?
Tenebroso pensamiento, a anidar vienes.
¡Ah juventud!, ¡ah primavera!, cuán verde eres.
Allá donde anide, nada habrá floreciente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario