Al final de la noche solo me quedaba tu risa.
Imaginarla, tal vez.
La música alta, el amor al arte y cualquier excusa.
Después tú. Tan tildada. Tan pausada.
Abriendo e s p a c i o s cognitivos atemporales.
Abriendo lo que se te antoja, menos la boca para decir palabras grandes.
Hago chas y aparezco a tu lado.
Hago chas y lo estropeas.
Hago chas y cierro esto.
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