miércoles, 4 de abril de 2012

La suerte nunca se olvida

No corren buenos tiempos para corazones épicos en estas tierras. Como Bécquer me contó cierto día, el mundo lo crearon un grupo de niños a su antojo, y ¿qué se puede esperar que salga de las manos de un niño?...algo roto y deforme.
Ahora que el mar está tan seco y que los campos gritan por encontrar sus raíces, ahora que el idioma es la mentira y el amor está de oferta en cualquier esquina, ahora que todo va mal y el bien escasea.
Pero todavía se puede hacer algo mientras la luna siga saliendo cada noche. Quizás sea la falta de amor en los corazones lo que haga que el mundo vaya pudriéndose...

Pero mientras quede un último suspiro, una flor que brota, mientras salga el sol, unos ojos que hablen, mientras quede la inocencia de un niño, mientras exista la poesía y el amor duerma en un lienzo... mientras quede amor en algún corazón honesto, todo podrá cambiar.



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