Era una tarde gris, salió de casa despeinada y atormentada corriendo hacia la plaza, alli, subida a un banco, explotó a voces delante de todos los simultáneos que por alli pasaban:
- ¡Mírenme! ¿Acaso tengo voz para gritaros quién soy? ¡Soy sólo una mujer! Soy vuestra ausencia, vuestro desvarío, soy la inspiración del que sufre, soy la mujer a quien tiráis piedras, soy cada mujer maltratada, soy la que llamáis puta, la incomprendida, la derribada...pero no ganada. Y no sólo eso, soy la musa del pintor, la locura del que sufre vuestros ojos vendados, soy la mujer a quien cortaron las alas, soy Venus y Medusa, soy música vestida de clásica, soy vuestra soledad, soy madre embarazada de ideas, la incomprendida, la malquerida, la lejana...soy todas las mujeres. Soy la muerte y la vida de vuestras pobres almas. ¿Quién sois acaso vosotros? Mirad a vuestro alrededor, decidme para qué tanto dinero, si no conocéis el amor a la vida.
A vosotros me dirijo para deciros que lucharé hasta que no me quede aliento por seguir siendo lo que soy, pues yo tengo alma y sangre que hierve bajo esta piel. A vosotros me dirijo...muertos de alma, seguid abriendo el armario de los prejuicios cada mañana, seguid presos del reloj y resguardaos de que el aire nunca os despeine un pelo de dignidad.
A vosotros me dirijo para deciros que lucharé hasta que no me quede aliento por seguir siendo lo que soy, pues yo tengo alma y sangre que hierve bajo esta piel. A vosotros me dirijo...muertos de alma, seguid abriendo el armario de los prejuicios cada mañana, seguid presos del reloj y resguardaos de que el aire nunca os despeine un pelo de dignidad.




