martes, 5 de junio de 2012

Carta al señor Don Carnicero.

Y ahora vete, sal corriendo y haz como que desapareces. Escribe mañana una carta diciendo que has muerto, que dejas una viuda y un piso en Madrid por pagar. No dejes testamentos, sé que me dejarás los viejos muebles que compramos cuando aún yo te daba oxígeno, no tienes mucho más. Haz que lloren todos en tu entierro. Yo vestiré de luto cuando salga a pasear. Que pase el tiempo, y muera todo, que nadie recuerde que un día nos vieron por estas calles. Que los espejos se rompan y no quede el aire. Callaremos orgullosos las voces de quien nos predijo la muerte.

Y desaparece, por fin, como desaparece el tiempo sin darse cuenta. Desde un banco sentadas, miraremos como muere, como lleva años muriendo, cual viejo al que el corazón se le arruga y se asfixia.



      Y no preguntes si lo digo de corazón.





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