lunes, 18 de junio de 2012

Tardes desnudas

Tarde naranja bañada en sepia, notas blancas que revolotean por la casa. Hogar vacío que acurruca en sus brazos viejos muebles. Los acordes de violín bailan al son de las teclas de piano. Rompe a cantar la música clásica. El olor a café perfuma sus rincones. En mi hogar no hay sitio para nadie, sólo para los delirios. Juventud desnuda que posa en el sofá. Luz que dibuja curvas praxitelianas en el cuerpo de libertad.
En tardes como esta, suelo enamorarme de la vida.

2 comentarios: