lunes, 13 de agosto de 2012

Café

Se fue por donde había venido, con un vestido al vuelo y aires de soberbia, más guapa que ninguna. Me dejó porque ya no me quería. Decía que se había enamorado de un carnicero que la trataba mejor, que le hablaba de amor y me ganaba en sensibilidad, que yo no era poeta ni era nada. Y al dejarme y huir se dejó en la puerta por descuido los mejores años de su vida. Se dejó los mares que sólo ella me lloró y las veces que la engañé con cualquiera. La vi cierto día orgullosa con él de la mano, a mi me dio dos besos, a él la mano...La carne sustituye los versos que hoy le lloro.

Reconozco el tiempo que me roba al día, pero la primera vez que habló de amor, fue al oído de este mal poeta...


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