martes, 30 de diciembre de 2014

El sol de los perros


Estiramos el cuello hacia el sol, como los caracoles, cerramos los ojos. 
Respiramos.
Después volvemos a arrugarnos bajo la indiferente mirada del sol. 
El perro me lame la cara.
Queda medio café 
y el tocadiscos se niega a cantar sin bailes de salón.
Silencio.
Necesitado y desgastado silencio.

El sol de los perros nos lava los trapos sucios del alma 
que de madrugada volveremos a ensuciar.


sábado, 27 de diciembre de 2014

sé que puedo darme por vencido, dejar de intentarlo,
si sonríe y dice: ven. a ver si dejas ya
de hacer el gilipollas.


Kiko Moras

jueves, 25 de diciembre de 2014

Retahílas

Luego vuelvo a quererte, 
cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, 
que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, 
que mis manos me convencen de ello, 
Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, 
en que me eres ajena como la mujer de otro. 
Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. 
Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. 
Ya ves. 
¿Quién podría quererte menos que yo?

Estoy bien.
Pero no puedo quitarme esta sensación de encima cuando vuelvo a casa.
Y me doy una ducha
en un intento idiota de pensar que el agua me lavará también por dentro.


II

Te he querido mientras la ciudad dormía,
en dos metros cuadrados con vistas a un solar,
en los sitios adonde llevabas a tus novias,
en los lugares adonde llevo a las mías,
te he sentido como un portazo en silencio,
sin más testigos que la luna
entre las fugaces luces de los coches que pasaban
sin tener ni idea de nuestro espectáculo de fuegos artificiales
entre el vaho de los cristales empañados.
En medio del ruido.
Sin peros
ni para qués. 
Del derecho
y a veces, del revés.

Te quiero por desafinada
y por estas ganas de tocarte.


III

Algo tan simple
como que
a veces
me doy envidia

por pensar 
en la astrofísica 
quimérica
utópica
ilusoria
y maldita posibilidad
de ser yo 
quien ha quedado 
contigo 
esta noche.

Putos intermedios

Siempre el maldito punto intermedio.

No estar feliz, ni tampoco triste.
Dicen que un hombre libre nunca sabe cuándo es lunes, 
pero qué ocurre cuando siempre intuye que es domingo.
No tener punto intermedio entre la satisfacción o el ahogo.
Reírse por no llorar.
O llorar riéndose.
El hambre sin las ganas de comer.
Los tres segundos antes de correrte, 
esos en los que te juegas el tipo. A todo o nada.
El entendimiento entre dos que se besan y chocan con los dientes.
El desentendimiento entre dos que se un día se entendieron.
Dos que se besan.
La discordia del tercero. 
El marrón del primero.
Tu olor entre mi ropa. Tú sin mi.
Hacer el amor o echar un polvo.
La rutina o el desastre.

martes, 23 de diciembre de 2014

Plan del día:

Me dedicaba
a seguirla por los pasillos 
imaginando 
lo bien que toda esa ropa
le quedaría.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Contra Jaime Gil de Biedma

"De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
 
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
 
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
 
¡Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
 
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo."

martes, 16 de diciembre de 2014

La historia de un parque de atracciones en los asientos traseros de un corsa



No quiero escribir de amor,
porque me apetece pasármelo bien.


Me aburre llenar
cada parte 
de algo que escribo
hablando de amor
y desamor
del gato que se perdió
de la novia que no tuve
o de la araña
que se hace un hueco 
al lado del colchón.

Me parecen pocos
los poemas que se escriben
a los dedos, corazón.
Y demasiado
lo que algunos 
sabemos
de pastillas 
para 
dormir.

Para qué vamos a mentirnos
ni mentirles.
Ya hemos hecho todo el daño que teníamos que hacer.
Hemos tirado la casa por la ventana.
Y empezado los cimientos por un tejado de caramelo.

Así somos.

Vamos hacia el mismo camino
y lo cierto es
que nos gusta hacernos tropezar
y darnos el mapa equivocado
porque sabemos 
que llegaremos.

Con pies de plomo
y algo de torpeza
llego hasta ti
Tan torpe como el primer polvo
tan necesario como el segundo.

No me apetece hablar de amor
quiero hablar
de esos días 
de saltar las vallas del parque 
donde los guardas nos enjaulaban
por darnos besos hasta las tantas,
de la fantasía
de que seas mujer de otra
y me quieras a mi.
Y duermas conmigo.
Que no entiendo de modas
pero por ti
me he aprendido las costuras de tus pantalones 
de memoria.

El mundo está lleno de inútiles
que dicen sufrir el síndrome de Stendhal
sin haberte visto
sonreír.

Pero hoy
no vengo a hablar
de eso. 


domingo, 14 de diciembre de 2014

No eres tú, soy yo


"Yo ya no quiero
seguir todas las noches vigilando
cuándo voy a dormirme, cuándo.
Yo lo que quiero es que pase algo,
que me muera de veras
o que de veras esté fastidiado,
o cuanto menos que se caiga el techo
de mi casa un rato."


Hoy tengo el cuerpo revuelto. 
Se me ha metido algo en los ojos
y no me deja ver más allá de este domingo.
He abierto el cajón de las cosas perdidas a posta.
Y me han venido de golpe todos esos meses,
abofeteándome, escupiendo verdades
que yo ni he preguntado.
Que a ver quién me he creído yo.
Si la que sólo quería dormir a tu lado
o la que pretendía acostarse contigo.
La que se inconforma, 
y la que se inquieta.
La que te pone y te quita.
La mujer de andar por casa,
o la que le gusta andar por terrenos pantanosos.
La valiente que se tiró de cabeza a una piscina sin agua
o la cobarde incapaz de admitir que esto ya no funciona.
La que no acepta tratos sin seguros a todo riesgo,
ni a terceros. 

Siento decirte, 
que las dos 
soy yo.

Esos días.
En los que para alimentar a una,
tenía que dejar hambrienta a la otra.
Hasta que tanta desnutrición
me hizo de tripas un precioso corazón.

Como una meretriz traficando con emociones,
emociones nuevas que despierten a un muerto,
que desinfecten todas las termitas
de los muebles de mi cabeza.

No hace falta que comprendas 
esa absurda filosofía
de que para llegar al paraíso absoluto,
hace falta calarse hasta los huesos de miseria. 
Cuando elegí este camino
de sobra sabía 
que no era el bueno. 




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Bukowski


Es la esbelta y alta
damisela
con aros y
vestido largo

Siempre anda drogada
y acelerada
con zapatos de tacón
metiéndose pastillas
borracha.

Sandra se inclina
hacia afuera de su silla
hacia Glenbdale

Pienso que se va a dar
en la cabeza con la cerradura
del placard
cuando intenta
encender
otro cigarrillo
con el que aún
tiene encendido.

A sus 32 años le gustan
los jóvenes pulcros
sin cicatrices
con cara de nalga
de princesa.

Me lo dijo muchas veces
y me mostró sus trofeos
carne joven rubia
estúpida y silenciosa
que
a) se sienta
b) se levanta
c) habla
cuando ella lo ordena

A veces me muestra uno
a veces dos
a veces tres.

Sandra se ve muy bien
de vestido largo
Sandra es muy capaz de
romperle el corazón a un hombre.

Espero que encuentre
uno.

domingo, 7 de diciembre de 2014

El cielo de las ratas

Lo disimulas
a cada rato.

Como si nadie se diera cuenta.
Quizás nadie se dé cuenta

Lo guardas bajo el vestido,
cierras los ojos cuando a ellos te miran
por si acaso,
en un leve parpadeo
a tus pupilas les da por contar verdades.

Ya sé que vas por las calles,
intentando deshacerte de ello,
como quien huye de su sombra.
Que llegas a los sitios
como si nada pasara contigo.

Pero tú sabes
que sí pasa.

Devoras libros,
impartes clases de poesía
y viajas en primera clase
a los safaris pornográficos
para distraer
no sé a quién o qué.

A qué juegas, canalla.
Con quién mantienes las distancias
más que con la innoble con la que convives.
Qué pretendes con tanto silencio.

Tú y tu afición de escabullirte de todo
cuando las cosas no pintan bien
tú que te has acomodado en la boca del lobo
y ahora todo lo demás te sabe a poco.
Tú que te recreas en las casitas de muñecas
jugando a ser funambulista
haciendo equilibrismos
entre la tentación y el olvido.
Entre nunca
y quién sabe.
Que cuentas las tristezas por costillas marcadas.
Que no soportas saberte infiel por naturaleza
y mucho menos
admitir
que a veces ser buena
y actuar de corazón
para ti es la misma cosa.

Será por eso
que devoras
libros
y viajas a safaris
pornográficos
siempre
en primera clase.



sábado, 6 de diciembre de 2014

Dice Sonia:
"Acéptate 
con tus agujeros."

Pero yo 

prefiero 
los tuyos.

Yo qué sé. 


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cerramos los ojos cuando besamos,
cuando vamos a corrernos,
y para dar un trago a la cerveza.

Sentimos mil cosas 
sin necesidad 
de verlas.