Siempre el maldito punto intermedio.
No estar feliz, ni tampoco triste.
Dicen que un hombre libre nunca sabe cuándo es lunes,
pero qué ocurre cuando siempre intuye que es domingo.
No tener punto intermedio entre la satisfacción o el ahogo.
Reírse por no llorar.
O llorar riéndose.
El hambre sin las ganas de comer.
Los tres segundos antes de correrte,
esos en los que te juegas el tipo. A todo o nada.
El entendimiento entre dos que se besan y chocan con los dientes.
El desentendimiento entre dos que se un día se entendieron.
Dos que se besan.
La discordia del tercero.
El marrón del primero.
Tu olor entre mi ropa. Tú sin mi.
Hacer el amor o echar un polvo.
La rutina o el desastre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario