jueves, 16 de agosto de 2012

El sentido de la vida


¡Esta vida es una cosa absurda! ¿Cual es la causa final de la vida? No lo sabemos: unos hombres vienen después de otros sobre un pedazo de materia que se llama mundo. Luego el mundo se hace inhabitable y los hombres parecen. ¡Digno remate! ¡Espectáculo sorprendente! La materia gastada de tanta muchedumbre de mundos, permanecerá eternamente como un inmenso montón de escombros...

Mi pensamiento parece abismado en alguna cueva tenebrosa. Me levanto, doy un par de vueltas por la habitación, como un autómata; me siento luego; cojo un libro; leo cuatro líneas; lo dejo; tomo la pluma; pienso estúpidamente ante las cuartillas: escribo seis un ocho frases: me canso; dejo la pluma; torno a mis reflexiones... Siento pesadez en el cráneo; las asociaciones de ideas son lentas, torpes, opacas; apenas puedo coordinar una frase pintoresca...

Y hay momentos en que quiero rebelarme, en que quiero salir de este estupor, en que cojo la pluma e intento hacer una página enérgica, algo fuerte, algo que viva... ¡Y no puedo, no puedo! Dejo la pluma; no tengo fuerzas... ¡Y me dan ganas de llorar, de no ser nada, de disgregarme en la materia, de ser el agua que corre, el viento que pasa, el humo que se pierde en el azul!



1 comentario:

  1. Me encantó, refleja un sentimiento exacto, fuera de las palabras.
    Algún día escribí: "La vida es un sinsentido abstracto, y el tomar conciencia de ello una broma de mal gusto."
    Un beso y gracias!

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