Sentada en un bar suelto despacio la taza de café con mis labios dibujados. En la tienda de abajo se descubre el señor de la floristería quitando del escaparate el cartel "cerrado por vacaciones" dejando entrever las flores del interior. Yo, mientras tanto, escribiéndole al aire para que me despeine las palabras. Te escribiré algún día, cuando no estés, cuando dejemos de ser, si es que algún día fue. Como las horas tardías de Machado que llegan sin avisar, llegará el día que me arme de valor para confesar que un día me robaste algo. Pero será algún día...hoy le escribiré al aire. Aire que hace bailar las palabras calle abajo al ritmo de Piaf, aire que calla y habla, aire sin querer queriendo.
¿Qué fue lo que dijimos?
Yo sé que debajo de la tierra viaja un océano.
...El café se me vuelve a enfríar otro día más...distracciones.
Me quito el sombrero con usted ...
ResponderEliminar