lunes, 14 de enero de 2013

Cartas al círculo polar


Las calles que un día me vieron gritar tu nombre, son las mismas que hoy se deshacen cuando las piso. Las negras golondrinas que chocaron contra mis cristales ahora vuelan alto con las alas nuevas que yo misma les dibujé en mi taller de sueños. Entre relojes rotos, piezas de trastos viejos que en el pasado se perdieron y una luz que me alumbra, voy arreglándome sin prisa ni pausas. Dibujando con los dedos puertas que abrir y soles que brillen. Ahora el tiempo nos perdona y me cura estas ansias que un día me envejecieron. El tiempo que te trajo a mi es el mismo que hoy se olvida de nosotros. Como una goma de borrar que hace y deshace a su antojo, tan perfecto y caprichoso que a los locos como yo adormece y serena. La suerte te trajo regalos y a mi un charco donde mirarme la cara cada mañana para no olvidarme de quién soy. Si alguien fue amargura en primavera yo fui primavera entre amargura. Nada más quiero teniendo lo que un día me hiciste olvidar: lo que soy. Yo me consuelo en un amor triste e infinito, tú vuelves a perderte en una boca que el tiempo volverá a borrar.
Ni temblores, ni miedos, ni alegrías.
Ya no queda nada, por no quedar no queda ni vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario