domingo, 11 de enero de 2015

El día de suerte de Fulano



Perdón por la fiesta.
Ya sé que no son horas.
Y que es un martes cualquiera vísperas de nada.

Pero es que me ha llamado diciendo que quería verme.
Y de pronto al coche le han salido farolillos de verbena.
Las calles se han vestido tres tonos más naranja.
La luna parece el ombligo de la noche.
Y la gente en los bares sonríe y parece más feliz.


Será que saben que nos veremos.


Superadas las pruebas de disconformidad total
y al acecho de las pruebas de sangre que nos comuniquen que tenemos el azúcar y la rabia alta.
Y dado por supuesto que cuando digas blanco yo diré negro. Y viceversa.
Hay un claro diagnóstico. 


Quizás necesitaba este ruido. Tan contrario a lo huérfano.
Tus conciertos tan desafinados que no sepa si quiero matarte 
o esperar al postre para terminar contigo.


Pero es que resulta que a pesar de mi fatigosa cobardía
     de mi don para llegar siempre tarde a las citas
           y de no tener nunca la palabra acertada entre los dientes
                     a veces ni yo puedo esquivarme
                              y suelto las palabras como mismo me salen ardiendo del estómago.



Te quiero






No hay comentarios:

Publicar un comentario