Y sin embargo, cariño mío, por un momento, hubiera cambiado mis trajes de ir a misa los domingos, mis camisas, mis faldas largas, y mi buen hacer, por mi ropa más vieja y esas Converse rotas que tanto me gustaban.
— Hay que ver cómo esta el tiempo.
— Distraído, señora, distraído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario