Pero hoy mientras me duchaba en ese acto tan puro de lavarme por dentro y por fuera, cantaba esa canción, el agua me caía por la cara, cerré los ojos.
Al abrirlos, la mancha de vaho que había frente a mi dibujaba unos ojos, y tras los ojos le seguía una nariz junto a una boca.
Era su cara.
Y continué cantándole...
He pensado en ti esta noche
hasta quedarme dormido,
he pensado
en encontrarte
para volver
a
estar
contigo.
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