El tiempo que paso sin decir nada entre miles de imágenes proyectadas en un centelleo de realidad, como los diez segundos antes de morirte, como la puta película de tu vida, mi gran torpeza para distinguir dónde empieza el bien y dónde el mal, la libertad que busco yo en tus manos, las cosas que no hago por pudor, las enfermedades platónicas que sufro de noche, los orgasmos que te consagré, el olor que dejas en mi ropa, la mierda que irremediablemente arrastramos, las cicatrices de guerra, los polvos que nos salvan del más absoluto vacío, la ansiedad, el pasado lleno de piojos, tu risa como alternativa al ibuprofeno, las veces que he dormido crucificada entre tus piernas, el lenguaje subliminal de dos que se dicen "parece que es tarde" mientras ellos saben que dicen: te quiero, los mordiscos que siento en el estómago cuando te pienso, el extraordinario regalo de sentir, y sentirte, la luna que he besado en el cielo de tu boca, los actores porno que se quisieron, las cursiladas que invento cuando te bajas las bragas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario