miércoles, 19 de diciembre de 2012



Estoy tocando el amor con las manos frías.
Estamos tocando el amor con las manos frías.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Terriblemente descalza



Tengo ojeras y los pies descalzos. Una rutina pintada de colores. Guardo un clip y una canción triste en los bolsillos. Las palabras que nunca te dije, y una maraña de sentimientos contenidos. Un tic nervioso en la nariz. Tengo desequilibrios en los zapatos y unas ganas de correr que atropellan. Días de sol escondidos bajo el sombrero para cuando el cielo diga de romper a llorar...o a reír. Guardo todo lo bueno y todo lo malo. Guardo en una lista todo lo que no hago y me prometo hacer. Tengo desvaríos, canciones y siempre sueño. Tengo de todo. Tengo vacíos imposibles de llenar. Luces, ventanas al sol y tristezas que tumbarían del miedo. Las paredes llenas de seres inventados tan reales como lo que te cuento. Una cuerda donde tender alegrías y penas, un paraíso escondido y pocas ganas de querer necesitarte. Me queda el olor a café y un silencio que me pertenece hoy. Atesoro en una botella todos los últimos suspiros de cada orgasmo del último amor. Tengo los pies desnudos y es casi invierno.
Y hace frío.
Estoy terriblemente descalza.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Princesas de quita y pon

Más guapa que cualquiera y tuve la suerte precisamente yo.
Tú que me enseñaste a fuerza de besos la desgana de vivir. Contigo aprendí a besar sin querer y a tomarme la cerveza cuando me apetecía vino. Me enseñaste a olvidarme de los bailes en la calle a las tres de la madrugada, a pagar los recibos de luz, a comer cocido todos los días y ducharme cuando debía. Los domingos hacía la cama y me ponía guapa para ir a misa. 'Follemos y no te olvides de apagar la luz, cariño'. Cierto día me di cuenta de que mi vida y las vidas perfectas que solían contar los libros de psicología no se diferenciaban tanto. Después de todo, yo también me merecía una vida perfecta. 

Éramos una magnífica pareja, de esas que se besan en el portal mientras las vecinas criticaban. Todo se volvía catastróficamente normal, tan normal que hasta yo me lo empecé a creer. Los domingos tocaba escena de sofá que terminaba en la cama. Yo no sé si respiraba. En momentos de lucidez, mientras volvía del trabajo a casa, analizaba el día y pensaba que me moría. Qué susto. Y a decir verdad lo teníamos todo. No podría haberle pedido más a los besos de su boca, las manos que me tocaban, y las sonrisas que me robaba alguna vez. Pero en cuanto me descuidaba se me olvidaba el corazón en cualquier esquina dormido. Yo ya no lograba respirar más que una planta de invernadero. 

Y ante mi falta de oxígeno rompí con todo y decidí salir a romper las ventanas. Busqué el teléfono de la chica del veintitrés, esa que conseguía hacerme bailar. Me descalzé los pies para sentir las cicatrices. Para sentir que aún sentía. Esperé a que llegaran las tres de la madrugada. Bajé a la calle y me lanzé a la pista de baile. Los vecinos miraban asustados y otros me acompañaron al festival. Volvieron los olores a verbenas y las primaveras al sol. Llegaron las borracheras y el sentido de respirar.

Que susto, casi me muero.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Leonas heridas


Malherida. Dos flechas certeras le han cruzado la columna vertebral y la llenan de impotencia. Los chorros de sangre manan de las heridas. Sus patas traseras se han inmovilizado y las arrastra inertes por el suelo, mientras su mitad delantera está viva todavía. Las patas están tensas, se separan, intentando mantener por un instante la altiva dignidad. El hocico ruge en un gesto eterno. La leona está a punto de morir. Lo intuimos. Pero admirad, también, su orgullo y su valentía. Los ojos se están poniendo blancos y se fijan en un punto impreciso del horizonte.
La leona ruge, no de dolor, sino de rabia, dispuesta aún, con el medio cuerpo que le queda, a despedazar a quien se ponga a su alcance. Ella, la reina de la estepa, muere como una reina, sin despertar compasión ni desearla.



 Sabed que la muerte no me impresiona.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Noviembre dulce

Olores pasados mojan las aceras de las calles de París. La luna sigue mirando de reojo a los locos que no han dejado de bailar. Es de noche y la ropa sigue tendida en la azotea donde un día perdimos la cabeza. Las luces de los bares y casas dan color a este paisaje que parece pintado. Descansa la bohemia en los ojos de dos vagabundos que piden poesía para comer.
Recuérdame cuando la inspiración desfallezca, búscame en cualquier lado donde la cordura muera.
Si te cansas, algún dia, siempre es noviembre.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Cuenta conmigo





Si quisieras quererme
dejaría de fumar
y me haría vegetariano.
Si durmieras conmigo
dormirían menos tristes
las palmas de mis manos.
Y si los buenos chicos te atosigan
y buscas tipos duros
Fingiré ser el malo que castiga
con besos de cianuro.



Si buscas alguien que te trate mal
cuenta conmigo
Si quieres guerra, guardo un arsenal
bajo el ombligo
Y si se trata de tratarte bien
mejor que un millonario sin dinero
Olvídate de chulos todo a cien
Por ti seré un perfecto caballero.



Si me abrieras tu falda de lunares
Y me pidieras que me cuide un poco,
haría footing por los boulevares
con chándal y a lo loco.
Y si es mejor quererte sin permiso
con rabia y al contado
Yo te querré, como jamás te quiso
quién más te haya marcado.



Si buscas alguien que te trate mal
cuenta conmigo.
Yo nunca tuve una mujer fatal,
ni tu un amigo.
Y si se trata de tratarte bien,
mejor que un Lord con pantalón de cuero
Olvídate de chulos todo a cien
Por ti seré un perfecto caballero



Si quieres un maldito perdedor
que humille y que malquiera,
ponme un pisito y yo seré el peor
cabrón de tu escalera.
Y si te ponen los matices de mi lado femenino
por ti comulgaré en misa de diez
con ruedas de molino.



Si buscas alguien que te trate mal,
cuenta conmigo.
Yo nunca tuve una mujer fatal
ni tu un amigo.
Y si se trata de tratarte bien,
mejor que un casanova con liguero
Olvídate de chulos todo a cien
Por ti seré un perfecto caballero.

martes, 4 de diciembre de 2012

Expira

 
La he visto deshacerse. Encogida en un rincón retorciéndose mientras lloraba. Tengo su imagen grabada en la cabeza, acurrucada como un feto. La he visto menguar, apagarse. Me dice que se ha secao de tanto llorar; y aún así, algún raro día, se que aún llora. La he visto deshacerse, volverse frágil y romperse con el simple roze del aire. Cerraba los ojos y el mundo le temblaba. Días infumables que le has dao, consumida hasta los huesos. Ahora no, ahora no se te ocurra... Hachís, heroína, nicotina, ¿cuánto le has dao? ¿cuánto le has quitao?
El cigarro en la mano se tambaleaba, el café ardía.
No suspires más. Ya llora la luna.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Caminos que no llevan a Roma



Me empujó para entrar en aquel antro decorado con neones y luces rojas. 'Este no es sitio para princesas'. Conseguí llevar los tacones hasta el final de la barra. Noté como alguna mirada me atravesaba el vestido. Y mientras me contabas tus tesis doctorales de cama yo me terminaba la botella. Comenzaste a acechar donde no debías, especulando sobre chicas de ciudad. 'Todas no son como yo'. Tú sonreías. A decir verdad nunca me excitó saber dónde terminaban ese tipo de noches... Agárrame de la mano, vamos a volar. Me engañé a mi misma, sabía que lo haría. Las luces de neón seguían encendidas, casi tanto como sus manos en mi cintura. 

No sirvo para esta vida tan perra sin seguros a terceros y amores civilizados. Pero...perdóname si te digo que no sé reconocerlo los fines de semana entre tus piernas, poniéndome tan perra. Con aires de musa te apartabas el pelo sin saber que unos ojos andaban detrás de tu nuca. Me clavé en aquella silla...no más miradas, por favor. Ardía tu cigarro mientras se calentaba mi wiskhy, ví acercarse la tormenta mientras tú seguías con tus soliloquios. No querías ver que yo estaba borracha y te intuía doble. O eso o había alguien más alli...¿Qué haremos ahora con Aquiles sin talón? Sin Sodoma ni Gomorra, sin tangos que van a desembocar al mar Muerto de tu boca. Esa noche no me fui contigo...No entré ni si quiera a aquel antro contigo.  


Me niego a no arder en este baile. 
Ya te lo avisé...


lunes, 26 de noviembre de 2012

Soliloquio de domingo



Querido moi, quiero hablarte de la falta de arte.
Que me pierdo y no hago por encontrarme, o encontrarte,
que he perdido los mapas que me llevaban a casa y eras tú quien debía llevarme. 
Tengo un par de llaves, pero no encuentro la puerta. 
Ven y enciende la luz, que no me veo.
Quiero decirte que he de ir a buscarte, cueste lo que cueste,
porque aún sigo sin ser del todo yo...y sigues sin ser sin mi.

Discuto con medio mundo por defender algo que existe,
Porque existe, y yo lo veo, y lo siento, y lo puedo tocar hasta con la punta de los dedos.
Como los católicos y su dios...Ma vie c'est une vie suprême.
No me conformo con una buena vida si los días no me arden.
¿Quién va a recoger tantos días como tiro a la basura?
Que sí, que aún podemos arder.
Que tú también lo sabes.
Te puedo oler a kilómetros.
Pero has desaparecido del espejo.
Sé que aún existes...
¿Porqué has desaparecido del espejo?
Querido moi...nos volveremos a encontrar.
Tú encuéntrame, yo me ocuparé de buscarte.


domingo, 25 de noviembre de 2012


 

sábado, 17 de noviembre de 2012

Humanamente sólo

 
 
Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.


Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Muertes efímeras

 
No sabrá nadie lo que pasó anoche.
 
Las luces del coche palpitaban, se dilataban y se contraían entre las montañas de la noche. Yo me sentí morir. Ahora me dejen tranquilo, ahora se acostumbren sin mí...La noche se hace eterna hoy. Pisas el acelerador y a ciento veinte kilómetros por hora pierdes la noción del tiempo y lugar. Yo voy a cerrar los ojos ahora. Este sentimiento de morir sin sangre me está matando. En la radio suena Nancy Sinatra y su Bang bang...El cielo sobre mi se va tiñiendo de un azul frío e impasible con claros que intentan abrirse. Ahora me recuerdo como Stan, bajo la lluvia, desenfrenado y sin saber a dónde voy. El amor sin fin. ¿Recordarás alguna vez ese diciembre?  El otoño, cargado de hojas y recuerdos que van a parar resignados al suelo. El grave invierno, la lluvia que amé. Correr por la ciudad con los huesos calados de agua y la sonrisa pintada a brochazos. El verano que nunca tuvimos. Aquí dejo mi carta para quien la quiera. Las luces siguen alumbrando la carretera. La quinta cosa es que cuando llegue el día que los ojos se me emborronen y mi cuerpo inerte decore esta autovía, me recuerdes tú. Cambiaría todas mis primaveras por dejar de soñarte. Pero no creas que aquí pongo mi bandera blanca, el amor me guiña un ojo. Y yo ya no sé a quién escribo.
 He vivido tanto que un día tendrán que olvidarme por fuerza. Pero mientras tanto me quedaré aqui, escondiendo versos de Neruda entre los míos. Porque soy, y sigo. Nunca en esta vida volveré a conocerte. Algún dia bajaré sólo para reencontrarme contigo. Y entre café y heroína haremos nacer de lo muerto lo vivo. De la tierra oscura nacerán flores nuevas, trigo y cereales; porque dentro de mí soy oscura, pero soy tierra. Déjenme solo con el día.
El cielo sigue teñido de un azul frío, la radio suena, voy desbocada hacia algún lugar y me he salido de la línea que dibuja la carretera.
Como siempre...

 
 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Socorro pido

La primavera miente y el verano
cruza como un tachón por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.


Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.


Si me pides perdón socorro pido,
si te sobra un orgasmo...


viernes, 2 de noviembre de 2012

Durmiendo en tu ombligo

 
No llovía, o eso creo. Tampoco es que estuviese atenta al tiempo de ahi fuera. Me importaba una mierda que cayeran chaparrones; no hubiera apartado los ojos de su boca.
Nos dejamos olvidada la vergüenza en el culo de la primera cerveza. El frío acampaba a sus aires por aquella plaza pintada de naranja. Mientras la botella se vaciaba empezó a sobrar la gente de alrededor. A la segunda cerveza le intuí las sonrisas bajo la ropa. Cambió un sería por será y el cielo se abrió en plena noche. Hacen falta cojones para estar tan loca... A la tercera cerveza nos dio por reírnos de lo perra que es la vida. Una calada al cigarro y derrapé en las marcas de su gesto frágil. Mi envidia se hacía de humo. Después sólo recuerdo que empecé a perder...
Perdí la cuenta de las cervezas y con ellas, la razón, si es que algún día la tuve. Perdí el sentimiento de perder. A los pies de la cama se quedó la ropa y el sentido común. Antes que la ropa me quité esta piel de bicho raro que siempre me acompaña y me pica...
¿Qué hay de errática? ¿Dónde ha quedado toda mi desvergüenza de donjuan y los tacones de cabaret? ...Me llamó cera y me derretí. 
Y lo peor no fue la borrachera de besos, la resaca de querer sin querer y de sonrisas.
Lo peor fue que rompió las maldiciones del día después. Que me quedaron fuerzas para dibujarle las curvas con mis dedos bajo las sábanas, y ganas de seguir perdiendo lo poco que me había quedado.

Lo peor es que ni una tormenta me hubiese despertado de esa siesta en su ombligo...


martes, 30 de octubre de 2012

Con los ojos abiertos...



No lo sé. Fue sin música.

Tus grandes ojos azules
abiertos se quedaron bajo el vacío ignorante,
cielo de losa oscura,
masa total que lenta desciende y te aboveda,
cuerpo tú solo, inmenso,
único hoy en la Tierra,
que contigo apretado por los soles escapa.

Tumba estelar que los espacios ruedas
con sólo él, con su cuerpo acabado.
Tierra caliente que con sus solos huesos
vuelas así, desdeñando a los hombres.
¡Huye! ¡Escapa! No hay nadie;
sólo hoy su inmensa pesantez da sentido,
Tierra, a tu giro por los astros amantes.
Sólo esa Luna que en la noche aún insiste
contemplará la montaña de vida.

Loca, amorosa, en tu seno le llevas,
Tierra, oh Piedad que, sin mantos, le ofreces.
Oh soledad de los cielos. Las luces
sólo su cuerpo funeral hoy alumbran.





II

No, ni una sola mirada de un hombre
ponga su vidrio sobre el mármol celeste.
No le toquéis. No podríais. Él supo,
sólo él supo. Carne sólo para amor. Vida sólo
por amor. Sí, que los ríos
apresuren su curso; que el agua
se haga sangre; que la orilla
su verdor acumule; que el empuje
hacia el mar sea hacia ti, cuerpo augusto,
cuerpo noble de luz que te diste crujiendo
con amor, como tierra, como roca, cual grito
de fusión, como rayo repentino que a un pecho
total único del vivir acertase.


Nadie, nadie. Ni un hombre. Esas manos
apretaron día a día su garganta estelar. Sofocaron
ese caño de luz que a los hombres bañaba.
Esa gloria rompiente, generosa que un día
revelara a los hombres su destino; que habló
como flor, como mar, como pluma, cual astro.
Sí, esconded la cabeza. Ahora hundidla
entre tierra, una tumba para el negro pensamiento caváos,
y morder entre tierra las manos, las uñas, los dedos
con que todos ahogasteis su fragante vivir.




III


Nadie gemirá nunca bastante.
Tu hermoso corazón nacido para amar
murió, fue muerto, muerto, acabado, cruelmente acuchillado de odio.
¡Ah!, ¿quién dijo que el hombre ama?
¿Quién hizo esperar un día amor sobre la Tierra?
¿Quién dijo que las almas esperan el amor y a su sombra florecen?
¿Que su melodioso canto existe para los oídos de los hombres?

Tierra ligera, ¡vuela!
Vuela tú sola y huye.

Huye así de los hombres, despeñados, perdidos,
ciegos restos del odio, catarata de cuerpos
crueles que tú, bella, desdeñando hoy arrojas.
Huye hermosa, lograda,
por el celeste espacio con tu tesoro a solas.
Su pesantez, el seno de tu vivir sidéreo
da sentido, y sus bellos miembros lúcidos para siempre
inmortales sostienes para la luz sin hombres.



Vicente Aleixandre a Miguel Hernández después de su muerte.
 



lunes, 22 de octubre de 2012

Sinfonía de otoño



Ir a medio gas en el Corsa gris. Embrague, meter tercera y dejar atrás la ciudad. Mano izquierda al volante, crimen racional si te miro. ¿Y qué si te beso? ...Aún quedan vidas por gastar. Alguna que otra historia en tus manos. Nos espera el otoño en el parque, me espera un beso tuyo y una noche de dejarse querer. Un adiós con los cristales empañados de tu coche, un invierno que llega y no quiero.

Que yo he llorado inviernos enteros por amor, pero en este cuento ¿quién habla de amor? Yo hablo de girar la esquina después de varias copas sólo para que me sonrías, hablo de tu olor y del volumen de tu coche. Hablo de canciones y de noches sin dormir preguntándome si te perderás por los tejados o si prefieres quedarte conmigo...



domingo, 14 de octubre de 2012

"Por doquiera que fui..."



La historia del galán Don Juan que todos creen conocer...
Suyas eran las calles cuando a las doce de la noche caminaba cual rey. Las baldosas parecían lamerle los pies al pisar. Caminaba silbando, tranquilo, como si la noche se hiciese eterna para él. Nadie sabía de donde había salido. Ojos negros, cejas apuntando al cielo, una boca que se clavaba en las pupilas de hombres y mujeres, una arrogancia digna de pasear. Ni muertos ni vivos se atrevían a decir que no. Hacía suyas las miradas de toda madame.

Borracheras, conquistas, sexo a deshoras y amores a los pies de su cama... Lo tenía todo. Sabía enamorar con blues y sonrisas de media luna. Era un torero de luces de ciudad que siempre salía por la puerta grande, siempre con el cartel de bienvenida a donde se aparecía. Decía emplear un sólo día para enamorarlas, otro para conseguirlas, otro para abandonarlas, dos para sustituirlas y una hora para olvidarlas. Despreciable truhán que todos los montes de Venus se sabía. No había hueco entre los huesos de mujer que se le escapara.


...Pero lo que nadie sabe es que al llegar las horas tardías la voz se le doblaba. Y no era más que un pobre lleno de huecos por donde se le escapaba la vida. Tan lleno de nada que daba vergüenza...No sabía de querer, se le olvidaba sentir. Y callaron los blues y las sonrisas, y hablaron las coplas tristes. La habitación se adueñaba cada noche de un amarillo triste y abandonado.

"No quiero nada, salid. Salid todos y dejadme sólo. No quiero nada..."

Amargo Don Juan de miel que se moría por amor...


lunes, 8 de octubre de 2012

En carne, viva



- ¡Corre! Guárdame todo ésto en el lugar más extraño del mundo. Donde el polvo se adueñe de todo y nadie lo encuentre jamás.

- ¿Qué haces desnudándote?

- Cállate...prométeme que guardarás todo esto.

- Pero...

- Toma mi piel, no la necesitaré, total, se supone que me serviría para resguardarme de los daños y hoy todo me duele... Después de mi piel te daré mi hígado, mis azules pulmones llenos de sueños. Tendrás mis vísceras, rojas, como mi pelo que tampoco lo quiero. Guárdame todo el amor, todos los nudos de garganta que aguanté. Toma todas mis cicatrices, las que sanaron y las que se infectaron para siempre. Quédate con mis ojos y su mirada vacía, quédate con mi boca cansada de gritar, quédate con las guerras entre mis piernas. Atesora mis manos y sus ganas locas de sentir calor. Echa el cerrojo a mis ganas de querer, a mi vicio de buscarla cada vez que me pierdo. Mis pies y las veces que tropecé guárdalos junto a mi camino. Mis labios enfriados, mi larga lengua, mis recuerdos... Guarda mi amor al lado de las veces que todavía lloro. Conserva mi alma en una caja que avise de "frágil".
Y mi corazón, mi pobre corazón...gúardalo bien, que aún mutilada su derecha late con fuerza la parte izquierda...

Quédate con todo, no lo necesitaré por un tiempo. Vendré dentro de algunos siglos a buscar lo que hoy no necesito.

Porque hoy el mundo me duele...



viernes, 5 de octubre de 2012

Mon chéri Cafeína

De sobra sabes que eres la primera...
Hoy creí escucharte entre las gentes, vino a mis oídos el perezoso arrastar de tus pies y giré la cabeza pensando que eras tú. Me equivocaba.

Y sin embargo un rato cada día, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera...
Como el árbol que guarda caprichosamente sus hojas, hasta que llega el otoño en forma de una boca nueva...
Me pregunto si el otoño te ha borrado cada hoja que brotó de tus raíces; nuestras raíces. Yo que siempre supe que terminaría, tú que soñabas conmigo. Me dijeron que todo lo que tocaba lo rompería.

Tú que tanto has besado tú, que me has enseñado...
Que raro es todo desde que empezamos a crecer...Me he olvidado de llorar y también de querer. ¿Qué has tenido tú que le han faltado a todas? Sigo pensando que hasta tu vecina es mejor amante. Tú siempre me olvidaste, yo siempre te quería.

Tenían razón mis amantes en eso de que antes, el malo era yo...
Llevo tatuado el dejarme querer, ya te lo avisé. Soy del aire, estoy hecha del humo de los bares, no esperes a quedarte a mi lado cuando amanezca.
Pero cuánto te quería...
¿Qué he tenido yo?

Asique se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas...
Se la llevó un septiembre, me robaron lo que más quería. "No hables de lo que no sabes" me decía...a ver quién va a callarme ahora que me he crecido. Mi vida se ha convertido en un soliloquio teatrero desde que no estás, a veces tan amargo, a veces más vivo que nunca.

Tanto la quería, que tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches...
Ya no huelen las calles a ti. Ya no saben las bocas a ti. ¿Dónde estás desde que no te recuerdo? No te imaginas las noches que he envejecido por tu culpa. Dejé de ir a misa los domingos para olvidar la religión de tus caderas.
¿Qué has tenido tú?
No logro recordarlo. Algo tan grande que aún hoy, a veces, creo escucharte por la calle...



lunes, 24 de septiembre de 2012

Ni que tuviera adónde ir

 
"...No te escondas más, que te vas a perder.
Y anda con cuidado si es que te escondiste demasiado la última vez. En mi corazón ya no mando yo.
Te imaginas que te escondes y me canso de buscarte. Te imaginas con el con el mismo pensamiento toda la vida me aburriría.
Pinta, y en la arena pintaré..."

Al cielo le ha dado por joderme.
Es uno de esos días de primavera insultantemente radiante,de aquellos que parecen esforzarse solo para impresionar, de esos a los que quieres partirle la cara.
Y el cielo es de un azul más azul de lo que debería por derecho, de un odioso azul que lo invade todo y que implica que quedarse en casa es un crimen contra la humanidad.
Ni que tuviera adónde ir...




jueves, 20 de septiembre de 2012

Por amor al arte

Quizás nunca vuelva a ver a mi Gioconda sonreír, quizás no sepa hacer algo mejor; pero hoy pinté el grito de Munch en tu cara. Yo también grito, que se lo pregunten a mi Gala, lo hago sólo con las manos. Busco la poesía en mi lienzo. Busco el surrealismo, me invento excusas para perderme bajo la blusa de mi musa. Sólo eso, sólo siento. Por favor, no tocar; material sensible y frágil.

Liricista de colores, puntillistas en las calles, hiperrealismo de mi Eva y sus dolores. En las horas tardías, cuando nadie me vea por estos jardines, será que me habré marchado...contádselo a Machado.

Hoy Gaudí me dijo que borrara límites, que ésta era mi sagrada familia. Me escapé por los bares y Hopper me confesó: la soledad son golpes de luz, nunca abandones.
Por favor, se ruega no fotografiar, no quieran deteriorar. Aquí me hallo, y me pierdo y me rayo...bah, ni caso, ¿qué más puede pasar aquí en Guernica, Picasso? ¿Queréis bombardeos? Yo os hablaré de amor y huidas. ¿Habéis visto por aquí al gordo y la flaca? ...Un tal Diego busca a su Frida.

Da igual, a solas o con ellos, haremos algo grande, Kefrén a mi lado no será tan gigante.
Arte por el arte, por amor al arte, qué mas da si para reyes o putas. El arte sólo podrá conquistarte, llorarás cuando quiera matarte.
Me despido aquí, pero no crean, no es mi última cena. Ni Da Vinci ni Dalí lo saben.
 Observen como un niño, el nacimiento del hombre nuevo...







martes, 18 de septiembre de 2012

Sal con una chica que no lee

 
 


Sal con una chica que no lee.
Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.


 

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.


 
 
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal.
Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de vuestras vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.






Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.


 


Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

 


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito... No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. ¡Te odio, de verdad te odio!

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el armario porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.




Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulisesde Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.



 

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
 
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

...O mejor aún, sal con una chica que escriba.




 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Amores que matan

 
 
El último encuentro supo a vino caliente.
Quedamos en la esquina de siempre, a la hora exacta. A mi me temblaban las piernas, a ella la lengua. Era un día amarillo...sí, de los que sabes que pondrán fin a una primavera verde. Con la cabeza alta, yo, estúpidamente orgullosa de nada. Con ojos de cordero me vio llegar.

- Aquí tienes...tu tiempo, tu espacio, las mentiras que te dejaste en el cajón de la ropa, las latas de amor en conserva, los taxis nocturnos hasta tu puerta, la llave de tus piernas, las guerras perdidas, el primer amor...llévatelo todo.

Haciendo un gesto débil se acercó a mi cuerpo abrazándome como un niño pequeño. Las lágrimas estaban servidas. ¿No me abrazas? No. No más tangos. No más piernas enredadas en la cama. Déjame. Total...eso era total, ella no quería quererme y yo no quería que quisiera a alguien como yo. Tu pelo despeinado me cuenta que no pasaste tan mala noche. Yo siempre lo hice con más cautela.
En el último encuentro ella apartó la cara y mi beso cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos.
En el último encuentro mis abrazos estaban rotos.

...Y después, digno de una buena guerra, llegó la hambruna de amor, la sequía, la peste, la enfermedad, el dolor de muelas, el cigarro de después, el vacío en los ojos, los charcos que no se atrevieron a reflejar el cielo, y una herencia de mil historias para contar con el nudo en la garganta...



"Me estás matando..."
"Me muero cada día un poco más desde que no estás..."
"Nos necesitamos, siempre necesitaré algo de ti y tu de mi..."
"Quién te perdonará tantas mentiras..."
"Lo mejor que me ha pasado..."



lunes, 10 de septiembre de 2012

Atentamente, tu desacierto más acertado

 
Se hace de día en una ciudad que no es la tuya, y la chica que duerme a tu lado nunca sabrá que yo existía. Jamás te hablará de mi en la comida, y eso que a veces, cuando atardece, piensas en la vida que vas a perderte... Luces incandescentes. Sueño que vienes a verme.

¿Cuánto camino llevabas andado pensando lo mismo que yo?
Ni si quiera los días podrías contarlos, habías perdido de vista el reloj.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Bonjour tristesse




 
 
...Porque has perdido el vértigo a las alturas. Porque ya no quieres ganar para después perder. Porque antes de que te abran una herida te la abres tú y te echarás sal para lamerte después. Porque todo ha cicatrizado demasiado, amor, ya se ha perdido la sensibilidad.
La piel se te arrugó como un abril lluvioso. ¿Quién traspasará tantas capas de pellejo ahora? ¿Quién? Si ni si quiera tú te atreves. Hasta el jazz paseaba triste por la plaza y el olor a tierra mojada se hizo intenso. Se atrevió la luna a salir una noche más a ver qué se movía por los tejados. Y lo único que vio fue la cara de tontos embobados mirando como ella se marchaba.
Amor, el agua no es nada sin sed. No tienes el valor para pronunciar la palabra. ¿De qué sirve?
Mira las tristes estatuas andantes. Mírate entre ellos para verme.
¿Cómo se puede perder tanto sin tener nada?
He perdido hasta las ganas de llorar.



Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Dejad de quererme

 

-Estoy deseando oír lo que tienes que decir.
-Todo es mentira, te han engañado.
-Tú, tú me engañas.
-¿Una buena razón? ¿Quieres una buena razón? ¿La quieres de verdad? Es muy simple, me aburro aquí. Todo me aburre, mi encantadora esposa, mis adorables retoños, mi hermosa casa y mi lucrativo empleo. Todo es un sueño. Esta vida es una mierda. Míranos, mírate, mírame, aún somos jóvenes y atractivos, pero ¿por cuánto tiempo? ¿me lo puedes decir? Podríamos morir en cualquier momento.
Tú por ejemplo, ¿cuántos buenos momentos? ¿cuántos momentos memorables has vivido desde que naciste? ¿eh? Dime.
-¿Cómo quieres que lo sepa?
-Yo te lo diré. Todos juntos sumarían un año, y siendo generoso. El resto del tiempo has dormido, preparado la comida y limpiado. Has cumplido con tu deber. Pero la vida, la de verdad, con todo su jugo...¿qué es?
-Estás loco...
-El dinero, el confort. ¿Es eso para lo que estamos aquí?
-¿Así pretendes justificar tu revolcón de esta tarde?
-Esa no es la cuestión, no, lo que necesito no es follar...sino sentirme vivo.

......
 
- Yo también paso de ti, de vosotros, como paso de todos los que de pequeños ya tenían la mejor goma, el mejor cuaderno, el mejor gorro de lana. Porque lleváis en los genes la reprochabilidad. Y además me aburrís.
- Deberias dejarlo ya, o acabarás totalmente sólo
- Ya estoy solo,  no tengo ni un amigo sentado a esta mesa, porque no tengo nada que ver con estos cretinos.


jueves, 6 de septiembre de 2012

 
 
 
Sentados en corro merendábamos besos y porros
y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver con la frente marchita...cantaba Gardel.
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.

Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy...

(hoja arrancada)

Hasta pronto, cuídate.

martes, 4 de septiembre de 2012

Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas ...






 
Algo pasará, de eso no cabe duda. Y se sentó a mirar la cara de la Luna. Pisa fuerte y se va haciendo un hueco. No sé definirlo...Ni si llega a tiempo. Solo sé que no se toca y que yo no lo busqué...

Yo no sé qué va a pasar entre nosotros. Si daremos vuelo libre hasta que de tan alto, se nos pierda de vista. Pierdo el pulso y ya no soy más que una parte que resiste aunque tarde...porque sé, que si pasa o no, nada, nada, nada cambiará.

Se paró a pensar, cuidado una sonrisa...Ya no hay marcha atrás, aunque tampoco prisa.

Hay quien es capaz, no lo llames magia. Yo no sé qué es, yo no lo busqué.

Yo no sé qué va a pasar...

sábado, 1 de septiembre de 2012

Yo, aquí y ahora



Sólo necesito un poco de tiempo. Una oportunidad más.
Me he fumado los días, he matado el tiempo, y hasta a mi misma demasiadas noches...
Pero sólo necesito un empujón. El último aliento aún no ha salido de mi boca, caballeros.

He tenido miedo desde que aprendí a hablar. Miedo a todo. A hablar un poco más alto, a la crueldad de los demás, a la incomprensión del ignorante, incluso a crecer...pero sobre todo tuve miedo a ser.
Cierto día me pregunté siendo aún una niña, con temblores en las piernas y vértigo:
"¿Qué es todo lo que se me viene encima? ¿Qué va a pasar ahora?"
Y tuve cojones para todo...hasta para hacerme ver sin alzar la voz.

...Hoy me hago la misma pregunta...

Pero ya las miradas frias no me derriten. Ahora sé un poco más.

Soy yo, soy mi miedo, soy mis nervios, soy mis ganas de comerme el mundo, soy mi imaginación, soy mi transparencia, soy mi vida, soy mis rarezas, soy la niña y la mujer, soy mis ganas de llorar, soy lo que me callo a voces, soy las formas que me pierden, soy mi vocación, soy mis manos, soy mi sonrisa, soy mi pelo rojo, soy mi libertad...soy toda yo.


...Asique dadme un poco de tiempo, que el hueco ya me lo hago yo.