martes, 31 de diciembre de 2013

Un año más...

Me han dado besos con sabor a café, mojados, escondidos, robados, deseados, recordados, dulces, mordidos, con prisa, con risa.
También recuerdo todos los besos que no me han dado.
He visto morir el día mientras nacía algo en mi pecho.
Me he visto envejecer algún jueves por la tarde.
He revivido en unos brazos.
He viajado en una cama, en libros y canciones, en los asientos de atrás de algún coche.
Me han echado de sitios.
He llegado sin pedir permiso.
He temido que me despidieran en silencio.
Me he ido con lo más terrible de una despedida: el silencio.
He roto.
Me han roto.
He vuelto con la frente marchita.
He escrito tanto que me han borrado.
Me han visto llorar y gritar.
He echado de menos los nudos desnudados de un tiempo que llegaba a destiempo.
Me ha arropado el sol de la primavera, he dormido en su sombra.
Me he desnudado en exposiciones.
He dado vida a trozos de papel.
He sido de nadie.
He mentido y me han engañado.
He querido sin querer.
He desnudado con los ojos.
He pintado con los dedos.
He pedido y me han dado, a veces no he querido.
He aprendido.
He querido desaprender tantas cosas.
He sido la mejor.
Y después la peor.
He dibujado, pintado, imaginado, querido, soñado.
He echado de menos a quien después eché de más.
He olvidado al primer amor en brazos de un primer amor.
He conseguido tanto, que ahora no puedo quedarme quieta.
He buscado durante media vida mi hogar.
Aún sigo buscando un sitio donde quedarme a vivir.
Hoy es siempre todavía, dijo alguien.
He vivido tanto, que ahora quiero vivir otro tanto...

lunes, 30 de diciembre de 2013

Te desnudas igual...

Te desnudas igual que si estuvieras sola 
y de pronto descubres que estás conmigo. 
¡Cómo te quiero entonces 
entre las sábanas y el frío! 

Te pones a flirtearme como a un desconocido 
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio. 
Pienso que soy tu esposo 
y que me engañas conmigo. 



jueves, 12 de diciembre de 2013

Irremediablemente

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. 

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. 

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

viernes, 29 de noviembre de 2013

domingo, 24 de noviembre de 2013

Decidir lo que sobra es lo más complicado

Quizás sólo necesitaba un baile. 
Salir por ahí, un carnaval donde poder olvidarme por un rato de quién soy. Alguna excusa un sábado noche para dejar las ojeras en casa, junto a mi mala cara. 
A lo mejor lo último que necesitaba era un empacho de reproches, de noches desganadas y excusas para deshacer la cama. A lo mejor sólo necesitaba cambiar al Amor de postura, ponerlo a cuatro patas, y atreverme a llamarle perro. 
Pero perdí los besos y las ganas de hacerlo.
De hacerlo todo. 
Quizás sólo necesitaba un café, a solas, conmigo. 
O tiempo. O una borrachera en la que perdiese hasta el nombre.
O simplemente una noche en la que me malquisieran por un rato. 
No necesitaba divorciarme de mis ganas, ni tampoco del amor, no quería la separación de bienes, ni planes de futuro hasta que la muerte decidiera por mi. 
Y dejar de limpiar la casa intentando sacar brillo a algo viejo que no reluce, cambiar los muebles por unos nuevos, o qué carajo...tirarlos por la ventana.

Quizás...sólo necesitaba la risa de alguien. 


sábado, 16 de noviembre de 2013

Y veinte años no son nada...


- Pero la vida, ¡la de verdad! Con todo su jugo...¿qué es?

- Estás loco...

- El dinero, el confort, la comodidad ¿Es eso para lo que estamos aquí?

- ¿Así pretendes justificar tu revolcón de esta tarde? 

- Esa no es la cuestión...no...lo que necesito no es follar...sino sentirme VIVO





martes, 12 de noviembre de 2013

Inventario de alma

Las cosas que me dices cuando callas
los pájaros que anidan en tus manos
el hueco de tu cuerpo entre las sábanas
el tiempo que pasamos insultándonos.
El miedo a la vejez y a los almanaques
lo taxis que corrían despavoridos
la dignidad perdida en cualquier parte
el violinista loco, los abrigos.
Las lunas que he besado yo en tus ojos
el denso olor a semen desbordado
la historia que se mofa de nosotros
las bragas que olvidaste en el armario.

El espacio que ocupas en mi alma
la muñeca salvada del incendio
la locura acechando agazapada.
La batalla diaria entre dos cuerpos
mi habitación con su cartel de toros
el llanto en las esquinas del olvido
las cenizas que quedan, los despojos
del hijo que jamás hemos tenido.
El tiempo del dolor, los agujeros
el gato que maullaba en el tejado
el pasado ladrando como un perro
el exilio, la dicha, los retratos.
La lluvia, el desamparo, los discursos
los papeles que nunca nos unieron
la redención que busco entre tus muslos
tu nombre en la cubierta del cuaderno.

Tu modo de abrigarme el corazón
la celda que ocupaste en una cárcel
mi barca a la deriva, mi canción
el bramido del viento entre los árboles.
El silencio que eximes como un muro
tantas cosas hermosas que se han muerto
el tiránico imperio del absurdo
los oscuros desvanes del deseo.
El padre que murió cuando eras niña
el beso que se pudre en nuestros labios
la cal de las paredes, la desidia
la playa que habitaban los gusanos.
El naufragio de tantas certidumbres
el derrumbe de dioses y de mitos
la oscuridad en torno como un túnel
la cama navegando en el vacío.

El desmoronamiento de la casa
el sexo rescatándonos del débil
el grito que oradó la madrugada
el amor como un rito en torno al juego.
El insomnio, la ausencia, las colillas
el arduo aprendizaje del respeto
las heridas que ya ni Dios nos quita
la mierda que arrastramos sin remedio.
Todo lo que nos dieron y quitaron
los años transcurridos tan deprisa
el pan que compartimos, las caricias
el peso que llevamos en las manos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

De lirios

Eras una profecía a medio cumplir. 
Las ganas por las mañanas y la paz de los domingos. 
Eras la incertidumbre del calendario y la certeza de la piel. 
La espuma de la cerveza, los labios rojos de la botella, el tanga en el sofá y la incomodidad en la cama. 
El camino largo que siempre me gustaba coger. 
Eras un deleite para mis manos, y un escándalo para quien no te tocase. 
Eres la cucharada justa de azúcar.
El llegar a tiempo para hacerme el boca a boca después de ahogarme en un vaso medio vacío. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Me llaman Octubre, no pretendas saber más de mí.
Mejor no preguntes, soy luna nueva fácil de partir.
No pierdas tu tiempo
obstinado en mantenerte como un viento a mi lado,
yo te convertí en Noviembre, así es mi calendario.
A veces pienso que es un don olvidar.

Me llaman Octubre, desde que sólo hablo de ti
ya no hay más solución que esconderme.

martes, 29 de octubre de 2013

Poema 10


A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada 
de esa tristeza que tú me conoces...

jueves, 24 de octubre de 2013

Y a la mierda París

Y ahí estábamos un día más. Sonrisa y juventud, y nada en los bolsillos, como dice la canción. Como uno de esos domingos que se hacen eternos, sumergida en el más blanco de los sueños. Y digo blanco, porque no era tan terrible como un gris, ni tan angustioso como un negro. Era blanco, como uno de esos días en los que te pasas media vida durmiendo sin darte cuenta. En los que la gente sale a la calle, ríe, llora, se enamora y compra latas de atún. Pero tú, sin embargo, comes techo.

Hace dos días, estaban todos planchándome un destino que no me iba a poner. Me parecen horrorosas las líneas rectas y las caras a juego con la corbata. Y hace tres, estaba peleándome con medio mundo defendiendo con coraje una gran causa. ¡MI GRAN CAUSA!... 


...¿Qué es lo que defiendo? ...


Y por seguir comparando, puedo compararlo con una de esas resacas de las que te dejan vacío, sin saber muy bien qué hiciste anoche y qué harás con tu vida mañana...Sólo esperas un ibuprofeno, y un héroe que venga a salvarte la vida, o el corazón. También podría hablar de un catarro y de mis sentidos en silla de ruedas. Una nariz sin olores, unos ojos somnolientos, las manos dormidas, los pensamientos ralentizados y alguna excusa barata que me pongo de semana en semana para no coger un pincel...A la mierda París.

«Si lo veo todo en grises, en gris todos los colores que siento y que quiero expresar ¿por qué he de emplear otros colores?»

martes, 15 de octubre de 2013

Tan Juana y tan don Juan


Y lo peor no fue sentir que me hacía pedazos, ni tan si quiera me importó que te marcharas.

Lo peor fue volver a encalar la fachada, el aire frío por la ventana, los azules, morados, y naranjas que chirriban en mi cabeza, las habitaciones grises con espacios pálidos recordando que antes había un cuadro. Sacudir el polvo del alma, recoger del suelo lo que otros no quisieron de mi, rogarle al calendario un tratado de paz. Lo peor fue sacarle brillo al corazón, convencerle para que volviera a creer, y hablarle de esa señora roja que tan pronto se viste de Suerte como la confunden con Soledad. 
Lo peor fue cantarle nanas a mi niña a la hora de dormir, decirle que no creciera, que todavía era pronto para envejecer. Consolarla en los días que despertaba empapada en recuerdos y pesadillas, y ponerle un sueño por cada azulejo. Duerme, duerme...

Lo vergonzoso fue el silencio de después, los tanatorios y las viudas, los ojos del espejo mirándome cansados.

sábado, 28 de septiembre de 2013

El día que te merezca

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo.


El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno.

Y es que el día que te merezca, al resto del mundo, que le den.

Ya sé que nada cambiará demasiado por tu parte el día que te merezca. Seguirás sin exigir tu cambio, como hasta ahora. Seguirás al otro lado de mis cosas, como hasta siempre. Con la distancia prudencial del que viaja todo el trayecto por el carril de al lado, exactamente a la misma velocidad, seguramente hacia cualquier destino menos el mío. Pero mira, igual para entonces ya me siento mejor, por estar dando a la altura de lo que llevo recibiendo durante todo este tiempo.


Ahora que lo pienso, es difícil que llegue el día en que te merezca. La entropía no deja de ser la religión de la naturaleza, la asimetría, su liturgia, y lo natural, este equilibrio caótico entre cosas muy desequilibradas que tienden a desordenarse juntas. Y las personas, las relaciones, las amistades...representan equilibrios jodidamente inestables, imposibles, contradictorios… aunque necesarios.


A lo que iba.

El día que te merezca te llamaré amiga.

El día que te merezca, te llamaré.


jueves, 19 de septiembre de 2013

Ven, siéntate y me lo cuentas...


Ven, siéntate y me lo cuentas. Cuéntame a qué has dedicado tanto tiempo, libre o no, si has sabido desclavizarte de este sentimiento que siempre llevamos dentro y no se olvida de nosotros. 

Háblame de tus ilusiones, enséñame las medallas y cicatrices que han dejado en ti el paso de los años y todas las demás. Cuánto has conseguido, cuántas noches te has rendido, si has vuelto a soñar conmigo. Enséñame ese diario que guardabas donde un día estuve apunto de ser portada. Dime a cuántas mujeres has hecho llorar, cuántos otoños y margaritas has deshojado desde entonces. Cuántos logros has conseguido, cuántas veces has sido la primera. Cuántos han sido los calendarios tachados esperando algo que no llegaba. 

Estoy segura de que tenemos muchas cosas que contarnos...


Se asfaltan todos mis caminos pensando que al final te encuentro.

jueves, 5 de septiembre de 2013

En el infierno también llueve sobre mojado

Vuelvo al lugar del crimen, la zona cero, o lo más parecido a la excusa de un infierno. Vuelvo donde todo empezó, o terminó. 
Camino hacia el lugar donde se hizo la hoguera, mis pasos van quebrando las ramas que pisan y puedo oírlo. A medida que avanzo unos pasos, como un déjà vu desastroso, me vienen imágenes a la cabeza, momentos retratados que me hacen recordar algo que aún no conozco. De repente veo cicatrices ensangrentadas, ojos abiertos, un puñetazo a la puerta, una boca maquinaria de mentiras, de repente la veo tirada en el suelo, de repente...de repente a mi se me hace tarde para todo. 
El cielo abre paso a una tormenta a través de nubes grises y un azul eléctrico, nadie conoce a Caín que camina tranquilo por las calles, y todas resultan ser Abel. Lapidadas por unas manos de cristal, manos de niño. 
Y es que el asesino sabe más de amor que el poeta...






Vuelvo a ti porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. 

sábado, 31 de agosto de 2013

Dejad de quererme


-Estoy deseando oír lo que tienes que decir.

-Todo es mentira, te han engañado.

-Tú...¡tú me engañas!

-¿Una buena razón? ¿Quieres una buena razón? ¿La quieres de verdad? Es muy simple, me aburro aquí. Todo me aburre, mi encantadora esposa, mis adorables retoños, mi hermosa casa y mi lucrativo empleo. Todo es un sueño. Esta vida es una mierda. Míranos, mírate, mírame, aún somos jóvenes y atractivos, pero ¿por cuánto tiempo? ¿me lo puedes decir? Podríamos morir en cualquier momento.
Tú por ejemplo, ¿cuántos buenos momentos? ¿cuántos momentos memorables has vivido desde que naciste? ¿eh? Dime.

-¿Cómo quieres que lo sepa?

-Yo te lo diré. Todos juntos sumarían un año, y siendo generoso. El resto del tiempo has dormido, preparado la comida y limpiado. Has cumplido con tu deber. Pero la vida, la de verdad, con todo su jugo...¿qué es?

-Estás loco...

-El dinero, el confort. ¿Es eso para lo que estamos aquí?

-¿Así pretendes justificar tu revolcón de esta tarde?

-Esa no es la cuestión, no, lo que necesito no es follar...sino sentirme vivo.


......

- Yo también paso de ti, de vosotros, como paso de todos los que de pequeños ya tenían la mejor goma, el mejor cuaderno, el mejor gorro de lana. Porque lleváis en los genes la reprochabilidad. Y además me aburrís.

- Deberias dejarlo ya, o acabarás totalmente sólo...

- Ya estoy solo,  no tengo ni un amigo sentado a esta mesa, porque no tengo nada que ver con estos cretinos.

martes, 27 de agosto de 2013

Recomposición

Que se mueran mis inseguridades. 
Que se ahoguen todos mis miedos en el vaso medio vacío.
Que se borren todas las tardes que pienso que siempre pierdo. 
Que no se rompa todo lo que toco. 
Que no me rompan las manos que hoy me tocan.
Que no vuelva a llevarme mal con la del espejo. 
Que sólo me vuelva de papel si es para vestirme de colores.
Que no vuelva a discutir con la almohada dónde está el bien y el mal.
Y sobre todo, que no se me olvide el primer consejo. 

martes, 20 de agosto de 2013

Cartas a Nadie

Seis años después, o quizás algún siglo menos, apareces molestándote en apartarme el pelo de la cara.
Y te sorprendes al ver que ya no tengo la carita de niña que tanto te gustaba.
Y me sorprendo al ver que ya no soy una niña.
¿Dónde vas ahora que no hay salidas ni destinos? Dónde iré a parar yo...
No te importa el sitio, ni tampoco pillarme con las manos en la masa, o en las piernas de otra, apareces en pálpitos causándole taquicardias a un corazón que ni siquiera ya late por ti. O quizás sí.
A veces puedo olerte a kilómetros de mis rediles, andas cerca siempre por muy lejos que estés. Y eso es lo peor.

Me muero algún que otro jueves por la tarde, y me atrevería a decir que eres la herida con sangre más dulce que conservo en mi cuerpo. Para ti ha de sería un privilegio si tuvieras en cuenta que me gusta echarme cal en ellas.
Pero a ti, ciertamente, poco te importa ya eso.
Ya ni si quiera sé a quién escribo, pero al menos me lees, y sé que no puedo estar muerta.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Rojitas las orejas


Tengo ronca el alma de quererte 
en esta soledad llena que me ahoga; 
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte 
y tengo los ojos ciegos de no verte; 
tengo mi cuerpo abandonado al abandono 
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte; 
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente 
y tengo la voz preciosa de cantarte; 
tengo las manos agrietadas de la escarcha 
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte; 
tengo soledad, luz, alegría, tristeza, 
rebeldías, amor, sonrisas y lágrimas... 

Y también te tengo a ti, preciosa, 
caminando por las venas con mi sangre.

jueves, 1 de agosto de 2013

Carta a todas nuestras catástrofes

No negaré que soy difícil de aguantar, que soy experta en eso de sacarte de quicio y buscarte las cosquillas...tampoco desmentiré que me encanta echarte el humo en la cara para hacerte toser, y es habitual mi risa en nuestras discusiones.

Entiendo que digas que no me soportas, pero no me digas que quizás algún día sea tarde...
Mis celos terribles comprados en una subasta a la mejor postora, mi miedo precipitado a los te quiero que tanto me gustan, mi imaginación descarada a la hora de imaginarte con otra, el vértigo que me produce mirar desde tus piernas al suelo, las veces que lloré después de hacer y deshacer el amor, y mis ganas de enfadarte...

Claro que entiendo que no me soportes...y también espero que lo entienda tu futura mujer. Porque estas ganas de matarte son la mejor excusa para revivirte cada día. Eso sí...prometo no enfadar a tu mujer; cuando lejos de nuestra cama todavía sienta ganas de enfadarte, haré todo lo posible por no molestar. Te compraré una bonita casa, y unos hijos de pega si así lo quieres...te pagaré toda una vida si así me prometes que serás feliz. 
El trabajo de tus sueños que me haga separarme a kilómetros de ti, el tímido deseo donde se columpian tus cuerdas vocales, esa mujer con la que quieras acostarte y también despertarte, la luna que te alumbre cada noche...todo eso que no tienes, yo lo buscaré con mis manos. 


Y es que te pones tan guapa al enfadarte...

lunes, 29 de julio de 2013

El blues de la luna

Y así fue como aprendí que no siempre ganaba el bueno o el malo. Que a veces ganábamos los raros.

Pero sobre todo aprendí a domesticar a una boca desbocada y a curar un corazón con demasiadas costuras descosidas. Descubrí que no necesitaba un domador con la soga al cuello, para tenerme cerca sólo había que soltar la cuerda.

Se moría de pena el aburrimiento y nos bebimos todos los vasos medio vacíos de cerveza, desayunábamos besos y porros y llenábamos los rincones de Granada de flores con sólo imaginarlos. Nos entendíamos con los ojos y cualquier sitio era bueno para desnudarse. Y lloramos y reímos, y igual que dos gatos nos hicimos con todos los tejados. Y como dos señoras supimos decir no cuando tocaba. Y como dos casados, aún sin serlo, supimos querernos tanto y tan bien. Y como dos amantes aprendimos a cogernos de la mano sin permiso y a querernos con rabia y a lo loco. Con un mundo que a veces nos ladraba y se nos ponía en contra y el tiempo a nuestro favor.

Y fue así que los raros y nuestras extrañas circunstancias también compartimos cama y sueños, y nuestra hipocondría compartida sólo da para algún bonito párrafo. Dejamos atrás las pastillas del insomnio para madrugadas feroces, y la luna de testigo nos mira cuando por sus tejados paseamos y le aullamos.

domingo, 23 de junio de 2013

Mi vida sin mi


Mi querido Lee; 


Imagino que cuando te llegue esta cinta ya sabrás que he muerto, y bueno... esas cosas... quizás estés enfadado conmigo, o dolido, o triste, o molesto, o quizás todo a la vez... solo quiero que sepas que me enamoré de ti, no me atreví a decírtelo porque... pensé que en cierto modo lo sabías, y no me di cuenta cómo se iba el tiempo... tiempo es la única cosa que no me ha sobrado últimamente. 


La vida vale más de lo que crees amor mío, lo sé porque tú llegaste a enamorarte de mi aunque vieras.. ¿cuánto era? ¿un 10%? ¿o un 5 tal vez? si hubieras visto todo quizás no te hubiera gustado, o te habría gustado a pesar de ello. Ya nunca lo sabremos. 

Una última cosa Lee, por amor de Dios.. ¡pinta las paredes y compra algunos muebles! ¿de acuerdo? No quiero que la próxima mujer que lleves a tu casa se haga una idea equivocada de ti y escape antes de conocerte, que no todas están tan locas como yo

Me encantó bailar contigo. 


viernes, 7 de junio de 2013

Los abrazos de Venus

Acertó a preguntarme si te echaba de menos y sólo pude sonreír. 

A decir verdad no te echo de menos. Pero reconozco que nadie ha vuelto a quererme tan bien como tú. Con esa manera de destrozar la casa por encontrarme, y quemarse la mano a fuego lento por apostar por mi una y otra vez. 

Ahora los te quiero me saben a humo y creo que he besado a demasiados sapos. Más que princesas han sido madrastras con la falda muy corta, y corto ha sido también el amor.

Nadie ha vuelto a abrazar así, como lo hacías tú, unos ojos que miran al mundo al revés; nadie ha besado tanta fragilidad desde entonces.

martes, 4 de junio de 2013

Confesiones

Hay cosas que por definición o concepto siempre se nos darán mal. Hay quien no sabe atarse los nudos del zapato o la corbata, hay quien no sabe cocinar una acelga, también los hay que por mucho empeño que pongan siempre se pasarán con el azúcar del café.

A mi siempre se me ha dado mal el Jamás y todo lo que esa palabra conlleva. El eterno error de mirar atrás, ese es mi delito, si es que de algo se me puede acusar. Si se tratase de un examen, diría que suspendería por amor, por el capricho apenado de no escribir un final.

Podría contar con pelos y señales las veces que se me ha resquebrajado el corazón mirando como el amor de mi vida, o quien suponía lo era, se iba, con la frente marchita, como diría la canción. Irse sin más, con el descaro de ensuciar un cuadro elaborado durante años, dejando atrás mil historias a medio escribir y una mujer con la cara de tonta. 
Y es entonces cuando aparece el vértigo al calendario, al silencio más ruidoso, al vacío.

Y se van...y nunca supe decir "vuelve", aunque supiese que un inepto corazón como el mío podría tener millones de epílogos rogando un volver...







Y eso es lo que siempre se me dará mal, 
mirar adelante sin antes echar, por curiosidad quizás, un vistazo atrás.


sábado, 1 de junio de 2013

El misterioso ciclo de tu pestañeo


Ciento veinte días después con demasiadas horas perdidas, parece mucho tiempo hablando de un fin que no llega. Todavía no hemos aprendido a domesticarnos, aunque sí a guardarnos las maneras y a besarnos sin permiso. Han escalado mi castillo todo tipo de seres raros, ofreciéndome cajas de bombones y viajes hacia la luna, y de entre todos ellos decidí tocar el cielo contigo.


Ahora, sin querer, hemos aprendido a querernos como es debido. Aún seguimos haciendo largas las noches hasta que amanece, como si fuera la primera vez, como dos adolescentes buscando portales con el calentón, como el sexo con amor de los casados. Y sigue sorprendiéndome que sepas hablar francés y tus enfados con el mundo cuando el día amanece. 

Te observaba despertar desde el otro lado de la cama, y...ruborizada, me ha llevado a escribir pensando en todos los libros de historia del arte que no hablaban de tu manera de estirarte sobre las sábanas y la forma en que se dibujan tus pezones bajo la camiseta.

jueves, 9 de mayo de 2013

El cuadro de la oficina




En las horas de oficina él se imaginaba atravesando un bosque, desabrochando un sujetador, bebiendo con amigos, mirando desde los balcones de las promesas que se cumplen. Fue siempre así desde pequeño: en el colegio viajaba con la cabeza, cuando estudiaba viajaba con la cabeza, cuando su jefe le hablaba él flotaba por un cielo naranja, por algún recuerdo o a lomos de un sueño por cumplir. De ese modo le rascaba el barniz a la rutina hasta hacer un agujero en la superficie del presente, un agujero por el que mirar las cosas hermosas de la vida. Era un hombre feliz, no le costaba mirar a través de la pared que formaban las largas jornadas laborales, siempre con el optimismo colgado de su brazo como una novia enamorada él conseguía ir cuadrando cuentas, rellenando informes, sintiendo cómo se le colaba ya en la boca el sabor de la cita que tendría aquella noche. Con una muralla de facturas por revisar frente a él era capaz de distinguir el olor de los naranjos de su infancia, las meriendas con brasero con su abuela, la emoción azul de aquellos años. No es que no quisiera crecer, es que supo hacerlo sin tachar el nombre del niño que fue. Se endureció sin perder la ternura, aprendió que esta vida cuadriculada, el vida vallada lo es porque hemos traicionado al niño que fuimos, ese que corría por la hierba mucho más rápido de lo que lo hacía el porvenir.


Marwan

jueves, 2 de mayo de 2013

Generación de nadie


Abrí los ojos y vi lo que nadie quiere ver, quizás por vergüenza, quizás por no morir de pena. 
Vi una generación quebrada, una generación que se desangra por el desagüe de la vida. Mueren los corazones por no saber sentir y unos ojos lloran por no saber llorar. Se desarma la tierra y nadie está para agarrarla. Los colegios son fábricas de máquinas donde prima la ignorancia, donde reina el desamor al arte y el alumno asiente, pero no siente ni padece. Me muero en mi generación, y en la de todos. Todas las declaraciones de amor escritas en una servilleta mueren olvidadas. Nadie habla ya de las gaviotas que jugaban en los balcones de un niño.

Abrí los ojos para ver, y sólo sé que me puse triste. En un sofá descansaban los principios y el amor. Los hombres y mujeres cada vez más muertos, no saben vivir sin matarse. No saben sentir sin estímulos sintéticos ni un vaso que acompañar de ron. Sin saber que no hay más estimulo que la misma Vida, se han acostumbrado a acuchillarse la nariz y a tener los pulmones encharcados de negro. Han convertido la vida en un burdel barato sin música.

Y ya todos duermen y nadie grita. Nadie quiere ver en lo que va quedando la vida. Nadie se atreve a levantar la voz en este silencio cabizbajo que espera vestirse de luto.
Ya nadie huele las flores del camino; se ha cambiado al sol por un radiador.
Las vergüenzas ya no saben desnudarse de los maquillajes. El niño ha perdido la inocencia.
Ya no se vive por amor, al arte.
Ya no se llora de rabia y alegría.

...Abrí los ojos, y me dormí en el entierro de mi generación...

sábado, 27 de abril de 2013

Cartas al Círculo Polar III


Esto no es una declaración de amor, ni tan siquiera un te echo de menos. No espero, ni trataré de olvidar nada. No es un siempre, ni un nunca. No son sentimientos, es una vida.
...Doscientas semanas y cinco años después, todo sumado, el cielo se abrió y como el más extraño suceso meteorológico entraste dentro de mi caótica cabeza y mis manos de cerámica. Estarás en un lugar cualquiera con otra gente. Estarás volviendo a nacer. Y yo estaré viéndote crecer desde mi ventana, que no son más que estos ojos redondos como lunas. Estaré viéndote crecer en una desaliñada casa de una calle paralela a la tuya. Dos ríos sin mar donde desangrarse ni morir. Vivimos en avenidas de pegamento intentado despegar con las rodillas clavadas al suelo.
Aunque no lo creas, me quedaré con las ganas de decirte las veces que te he inventado. Ni siquiera ha hecho falta tenerte presente para saber dibujar tus lunares con esta memoria tan puta que me acompaña. He sabido engañar a la madrugada con otros cuerpos y otros quereres. Te he imaginado en las sombras del orgullo que siempre sentías cuando mi pintura alzaba el vuelo. Me he drogado contigo cada vez que los demás me han fallado. Y has sido tú mi mejor desvarío, sabiendo desobedecerme cada día. Me acompañas siempre, como mi negra sombra, como la soledad que celosa me aparta de todos.
Tú nunca lo sabrás porque estas cartas no llegarán al polvo donde te convertiste.
Te he inventado. Te seguiré inventando.
En otro mundo todavía es siempre.

jueves, 18 de abril de 2013

Intuiciones de Granada


Te he imaginado tantas veces que ahora que te tengo delante, aún no me creo que sea verdad. Te he imaginado desde cualquier lugar, desde la oficina o antes de ir a dormir, con sólo cerrar los ojos te intuía desde lejos. Me he preguntado millones de veces cómo olerías cuando la luna se pone sobre tu tejado negro y estrellado, a qué sabrían los cafés cuando despertabas, si acaso necesitaría azúcar para endulzar algo que venía amargo de su existencia. 
Te he echado de menos...no preguntes cuántos años han sido, ni por qué aún no he venido a buscarte; sé que tus ríos y los míos irán a desembocar al mismo lugar. Y lo sé porque te siento, porque no me hace falta tenerte, ni siquiera saberte, para sentirte conmigo y sentir que me sientes. Porque creo que la casa de cada uno está en el lugar donde se encuentra, como un caracol con su casa siempre a cuestas. No hará falta París para sentir en los pies descalzos los cristales de la bohemia y el sabor agridulce del Arte. En ti cantan alegres estómagos vacíos y pintan los pintores las calles que ayer te engendraron. A ti van a parar todos los pobres que sólo tienen dinero, y también las putas y los vasos de tequila.
He saboreado tus colores, he trazado con mi lápiz formas inigualables sobre tu pecho, y sé que cuando llueve tus calles se vuelven más escurridizas y es fácil el tropiezo.
Mi exilio cada fin de mes sólo sirve para recordarte, para conocer otros horizontes que quizás no sean míos, pero que quiero conocer.
Soy rica en la incertidumbre, mas certezas tengo pocas, pero si algo sé, es que contigo SOY.



lunes, 8 de abril de 2013

Introducción al renacimiento



Hablaba hoy el periódico de crisis y guerras. De lunas que se menguan. 
El tiempo está revoltoso y juega a mojarnos a su antojo. Hablan los titulares de un nuevo Renacimiento dentro de mi. 
Descubiertos se hallan principios vacíos y vergüenzas que deben desvestirse en el juicio del espejo. Se han encontrado restos de te quieros que se quedaron sin decir en las faldas de las montañas de Nunca Jamás; sentimientos olvidados que creían enmudecer con el tiempo. 
Aparecen nuevos frentes cargados de letras, pintores, y genios locos que aún están por conocer. Las nuevas generaciones, lejos de ser la del 27, sólo piensa en no pensar. La poesía se vende en la carnicería a precio de carne de buey. Beethoven, medio sordo por las burlas, crea con grandeza la sonata que oiremos en el escenario de las sábanas...La Sonata del Gemir. Revoluciones de carne y piel, con amaneceres que huelen a sexo y tabaco. 
Los políticos y los tontos ocupan la contraportada. Unos juegan a mentir y otros a reír. Y ninungo de ellos sabe nada de lo que ocurre aquí. 
Se ha descubierto un nuevo París donde los relojes van al sentido contrario, los semáforos son de todos los colores y la gente se toca cuando camina por la calle. París siempre huele a menta. Las malas lenguas hablan de Venecia encharcada cada vez que lloras. 
Dalí sigue asentándose a la sombra de Gala, y Neruda sigue viviendo sólo en aquel cuchitril de tierra de nadie, escribiéndole al invierno que te dejó ir. Son demasiadas primaveras sin saber de ti.
Los valores en bolsa descienden en picado, abril empieza a florecer, y cada vez las despedidas son menos tristes.

Y la última Buena Nueva aún está sin escribir. Nadie sabe que te vuelvo a buscar entre las calles de una ciudad blanca. Nadie habla de ello porque las letras aún no están escritas; pero volveré a por algo, algo que aún no sé lo que es.

martes, 26 de marzo de 2013

Los amorosos

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 
Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 
Les preocupa el amor. Los amorosos 
viven al día, no pueden hacer más, no saben. 
Siempre se están yendo, 
siempre, hacia alguna parte. 

Esperan, 
no esperan nada, pero esperan. 
Saben que nunca han de encontrar. 
El amor es la prórroga perpetua, 
siempre el paso siguiente, el otro, el otro. 
Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento. 
Tienen serpientes en lugar de brazos. 
Las venas del cuello se les hinchan 
también como serpientes para asfixiarlos. 
Los amorosos no pueden dormir 
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos 
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana 
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos, 
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas 
temblorosos, hambrientos, 
a cazar fantasmas. 
Se ríen de las gentes que lo saben todo, 
de las que aman a perpetuidad, verídicamente, 
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua, 
a tatuar el humo, a no irse. 
Juegan el largo, el triste juego del amor. 
Nadie ha de resignarse. 
Dicen que nadie ha de resignarse. 
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, 
la muerte les fermenta detrás de los ojos, 
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada 
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida. 
Y se van llorando, llorando 
la hermosa vida.

Jaime Sabines



domingo, 24 de marzo de 2013

Cartas al círculo polar II



Voy a tientas con la luz apagada, tropezando con los trastos pero haciendo el camino. Voy ciega sin lazarillos que me alumbren. Buscando otros ojos locos que ayuden a ver el mundo. Te huelo, te intuyo desde lejos. Universos paralelos, eso somos tú y yo. Universos de agua y fuego con vida propia que laten a millones de años luz. Últimamente paso el día en malas compañías estando sola. No teniendo más castigo que el de ser yo misma. Y sin más luz que tu inocente recuerdo que viene a darme el beso de buenas noches y a recordarme que aún sé querer. Nunca sabrás que mis corazonadas hablan siempre de ti, que no tengo más razones ni juicios que perder desde que te fuiste. Te contaría que te veo en cada espejo que me miro, que eres culpable de cada tiempo muerto. No he aprendido a evitar las piedras del camino, porque creo que en el fondo me gusta tropezar.
Y la verdad...la verdad más desnuda, es que un rato cada día disfruto cerrando los ojos y pensando en ti, y recordando cómo eras mucho antes, cuando aún existías.

"De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos
Se desviste la lluvia. Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan."  
 
Pablo Neruda 

jueves, 7 de marzo de 2013

Hay...



Hay lugares vacíos con ventanas al mar en cada rincón del planeta.
Hay personas vacías buscando luz en cada rincón del planeta.
Flores que nacen y crecen sin saber a dónde ir a parar.
Sillas que se oxidan por no tener a quién descansar.
Camas que se mueren de pena por no tener sueños que regalar.
Montones de libros sin cuentos que contar.
Paredes blancas esperando colgar algún cuadro.
Besos sin bocas, manos sin caricias.
El café se muere de amor por el humo que le baila y se va.
Colores que no saben ser colores sin una luz que les alumbre.
Noches celosas de la mañana.
Corazones enfermos inundados de pastillas y sin abrazos.
Noticias malas sin héroes ni heroína.
Hay luces que se apagan sin más, y amores que son para toda la vida.
Amores que no se arrugan porque no entienden de tiempo.
Versos sin padre ni poema.
Hay palabras que se mueren en la punta de la lengua y castillos de arena construídos en las caderas de la luna.
Hay moscas que consiguen traspasar la ventana.
Existen libros con dedicatorias, vidas dedicadas a una fiel pasión y sueños que algún cabrón arrebata para siempre.
El viento peina a su manera.
Hay infieles que comparten hipotecas.
Hay sexo con amor.
Hay París sin poetas y musas sin pintores.
Hay días que anochece para siempre y primaveras que llegan.
Y hay personas tristes que encuentran su luz y hogar en un lugar que parecía esperarle toda la vida.

domingo, 3 de marzo de 2013

Vuelve(me)




Y me vuelves de repente.
Me vuelves como las hojas de abril, como un invierno mal curado. Sin razón alguna te encuentro perdida entre mis apuntes, entre las líneas de los libros que nunca leí. Como un coleccionista loco, amante, sin duda, de lo que nunca tuve. El más masoquista de todos, amando el placer y el ruego de que aún me duelas. Y ni si quiera este invierno ya me quema. Tus círculos y mis letras componiendo el más sonoro de este cuadro que ocupa esta casa vieja. Casa vieja, agrietada desde los cimientos... Queriéndote como la reina y abanderada de esta luna que se desnuda. Como un loco que te hace y deshace a su manera, como el escritor que mata y renace a sus personajes, como el pintor que da vida y pinta cuchillos. Entre sueños que nunca dejo de tener. Tan absurdo y coherente... Me vuelves como una tormenta que no moja, como un invierno mal curado. Me vuelves porque aún te escribo, porque sólo existes cuando yo te escribo, pero cuando suelto el lápiz feneces...Mi Galatea, eres la mejor de mis jaquecas.
"Que ridículo es el amor después del amor."

domingo, 24 de febrero de 2013

La perra de tu pintura

Eres muy bueno. No importa lo que tú pienses. Tu no tienes que pensar. Solo pintar. No puedes evitarlo. Llevas la pintura en las manos, ¿ves? y en los ojos, y en el cuerpo entero. Siempre estás pintando. Incluso cuando me besas y me follas y te corres, yo tengo la sensación de que estás pintando...
Su cuerpo se expandió entonces en la penumbra, y luego se encogió sobre mi, amparándome.

-Yo me ocuparé de ti. Yo te daré todo lo que necesites.

-¿Quieres ser mi musa?

-No. Tu musa no. Que estupidez...Quiero ser la esclava de tu genio. Yo ordenaré tus tubos, limpiaré tus pinceles, cogeré tu teléfono, prepararé tu comida, barreré tu estudio, impediré que nadie haga ruido a tu lado, seré tu guardiana, tu cocinera, tu criada, tu secretaria, tu chófer, tu madre, tu amante... Y tu me lamerás cuando quieras descansar, como un perro. Tu serás el perro de mi cuerpo. Yo seré la perra de tu pintura.

...Poseer una esclava es horrible. A poco que hayas leído a los ilustrados, poseer una esclava te obliga a sentirte culpable de su esclavitud y a empeñarte en que sea libre. Yo te concedo la libertad, amiga liberta, no me atosigues más, no te empeñes más en desenredar mi pelo y en apartar las moscas de mi lado y en llenar de flores mi habitación, quiero estar despeinado y oír el zumbido de las moscas en mi oído y disfrutar de un cuarto desnudo, quiero no tener que seguir sabiendo lo mucho que te debo, lo mucho que me amas, todo lo que haces por mi. Lárgate, te lo suplico...





martes, 19 de febrero de 2013

Sentir




Un cuerpo cansado de llover. Unos pies indecisos. Unas piernas que descansan. Un cuerpo que se seca. Unos ojos que miran sin ver cuando antes veían sin mirar. Unas manos que tocan a tientas con la luz apagada, que no arden porque no recuerdan el fuego. Unos ojos que veían más allá hoy no saben ver más que realidad. Una boca que grita en silencio, que ríe cuando toca llorar y se calla por no romper cimientos de una casa vacía. Una nariz que olía las calles y su primavera, hoy el invierno la congestiona. Unas manos que pintaron lunares y lunas se van al cielo esperando una respuesta de por qué hoy no pintan nada. Una cabeza eternamente exquisita, eternamente trágica, que se rompe, y rompe a reír y a llorar con la sinceridad de un niño y la picaresca de un hombre, una cabeza que hoy se entierra bajo las sábanas.

Y el corazón revienta cada tarde, intentando tirar de todos, intentando recordar cómo funcionaba cada cosa mucho antes. Va sintiendo los latidos por cada esquina.
Que me devuelvan todos mis sentidos para ver las noches como las veía antes, que era yo quien hacía de día las noches y atardecía cuando quería, que no sé vivir sin ser nada más que un cuerpo. Que me dejen tocar lo intocable. Saborear flores, sonrisas y primaveras. Que pueda tocar todo aquello que a la vista me alcanza y enamorarme cada día de un aire que se expande y me reparte por la ciudad, que necesito dormir cada noche con la cabeza y el alma llena. Volver a sentir un suelo frío en mis pies desnudos...
Desnuda como una niña, inocentemente desnuda, que me devuelvan mis sentidos.